Pedro Miguel Lamet, No sé cómo amarte. Cartas de María Magdalena a Jesús de Nazaret

Presentación de la última novela de Pedro Miguel Lamet, No sé cómo amarte. Cartas de María Magdalena a Jesús de Nazaret

Con tal motivo, un acto, en que se ha combinado música, a cargo del Trío Falconieri, lectura de textos de la obra, y un coloquio moderado por la periodista Mª Ángeles López Romero en que participarán, además del autor, la teóloga Mª José Arana y la novelista Carmen Guaita.

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Carmen Guaita, Maria José Arana, Mª Ángeles Lopez Romero y Pedro Miguel Lamet

Aprovechamos esta comunicación para invitarte el martes 24 de mayo al recital benéfico que, a favor de las actividades de diálogo interreligioso de entreParéntesis, tendrá el Trío Falconieri en la Bodega Santa Cecilia de la calle Núñez de Balboa 103, Madrid. Muchas gracias.

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Parábola del amigo inoportuno

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La persistencia y perseverancia sirven únicamente cuando te encuentras en el camino correcto. ”

Posiciónate en el camino correcto y luego usa la perseverancia inteligentemente. De lo contrario, vas a estar haciendo un mal uso de tu energía.

El camino correcto no va a dejar de tener sus pozos y piedras que te provoquen tropezones y caídas.

Conéctate con tu cuerpo y mente alineados con Cristo y confirma si ese es el camino correcto para ti.

Confirma que tu perseverancia este alineada con el camino que realmente quieras recorrer.

En el caso del amigo inoportuno, su insistencia es inoportuna para quien está detrás de la puerta, pero su petición es oportuna y alineada con Cristo, algo le hace insistir, algo interno, interior.

¿Qué le mantiene ahí en medio de la noche, con el frío, las respuestas en contra…, y dando en la puerta?

¿A qué puertas estamos dando, y qué pedimos al llamar?

El final de esta parábola dice:

“¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”  Lucas 11, 5 -13

Sabiendo que el Espíritu Santo es el que nos hace decir Abba, Padre, orando como Jesús entramos en esa comunicación, en que el Hijo ora al Padre, desde el Espíritu Santo, para darnos eso mismo con lo que oramos, como si despertara en nosotros, como si nos avivara la conciencia, como si moviera el Espirítu lo que ya tenemos, que ya reside, y espera conectar con el Padre, desde el Hijo, el Hijo Amado, en quien se complace el Padre, como se complace en cada uno de nosotros, sus hijos amados, al escucharnos cómo le hablamos desde su Espíritu Santo para comunicarnos más y mejor con El y darnos más de sí mismo, y a la vez tan propio, tan dentro, tan cercano.

 

 

 

 

La mística de los sentidos

Tolentino Mendonça aboga por la revalorización del cuerpo dentro del imaginario cristiano en su último libro

DÍDAC P. LAGARRIGA Barcelona

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En la búsqueda de sentido muchos han olvidado los sentidos. Lo íntimo, estimulante, puro lenguaje que acompaña -y precede- el discurso mental, intelectual. Somos cuerpo, obviamente, pero tendemos a huir cuando entramos en el ámbito espiritual. Como si el cuerpo fuera mero receptáculo, como si su lógica caducidad nos empujara a buscar el sentido (de la vida) fuera de los sentidos (que son, explícitamente, vida). Quizás por el deseo de permanecer eternamente, sin cuerpo, hacemos del cuerpo un vehículo temporal, testimoniando su desgaste como si no formara parte de nosotros. Podemos adjudicarle también todos los males, del dolor físico y el deterioro en las pasiones que todo lo desequilibran. El anhelo de trascender y el valor del intangible nos obliga, aparentemente, a despreciar todo lo palpable -o, al menos, a desconfiar de ella-, desde el cuerpo a cualquier otra manifestación mundana. Cuerpo y espíritu se ven, a menudo, antagonistas. ¿Es posible su reconciliación?

José Tolentino Mendonça, poeta portugués, especialista en estudios bíblicos y vicerrector de la Universidad Católica Portuguesa, denuncia este “analfabetismo emocional” (en palabras del cineasta Ingmar Bergman) provocado por el imaginario cristiano, y se pregunta: “¿No será hora de volver a los sentidos? ¿No será esta una oportunidad propicia para revitalizar los mismos? ¿No ha llegado el momento de comprender mejor qué une sentidos y sentido? “Con ánimo de despertarnos los sentidos y hacer del instante del espacio-tiempo imprescindible para disfrutar de ellos, ha escrito el libro Hacia una espiritualidad de los sentidos (primaveral , breve, poético, coral, lleno de esporas que revolotean, idóneamente publicado por Fragmenta).

La sentida indiferencia

“La precariedad y fragilidad del cuerpo; el grito, universal y concreto, que nos brota; su común y cotidiana respiración, nos acercan más a Dios que cualquier elaboración conceptual “, afirma Tolentino Mendonça. Estamento fundamental para esta mística de los sentidos, que dota el imaginario cristiano de lo que muchas otras tradiciones espirituales nunca han llegado a perder: la concepción del cuerpo como gramática de Dios. “Son nuestros cuerpos los que rezan, no sólo el pensamiento”, escribe el ensayista de Madeira, recuperando la necesidad de inmanencia, del aquí y el ahora, física y etérea vez. Y sigue: “La oración habita cada uno de nuestros sentidos. Por eso la frase «Abrir los ojos ya es rezar» no debería sorprendernos “.

Cuando marginamos el cuerpo y potenciamos las aporías mentales corremos el riesgo de fortalecer un ideario intelectual descompensado, del mismo modo que el culto al cuerpo, a las pasiones y los placeres efímeros y materiales nos pueden llevar al olvido de todo lo intangible, vinculado, que nos desegocentra. Como siempre, el equilibrio, frágil y esporádico, nos pide una conciencia activa -no idealitzada-, en alerta -no espantada- y confiada -sin altivesa-.

“La indiferencia a los sentidos, que el cinismo inducido en un cierto momento de la vida promueve, no deja de ser un menor instrumento de aniquilación”, apunta Tolentino Mendonça, que nos propone una sugerente metáfora cada vez menos metafórica: este culto a la vida más allá de la vida, eterna e inmaterial, puede conducirnos a una mistificación que se gire en contra de nosotros mismos y de las expectativas generadas: nos arriesgamos a ser ídolos de piedra, como los cantados al Salmo: “Tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven; oídos que no oyen y nariz que no huele. Sus manos no palpan “. La pérdida de los sentidos, por lo tanto, conllevaría erigirnos como ídolos de nosotros mismos, radicalmente insensibles. ¿No es eso, desgraciadamente, uno de los peores males actuales?

El instante de la mística

El poeta Joan Margarit alerta del fácil y frecuente paso del misticismo a la mistificación. Mistificar, ciertamente, es más fácil, más rápido e incluso menos arriesgado. Sólo hay que embarcarnos en las inercias de un elogio soberbio, sesgado. El misticismo mistificado -esto es, falseado, edulcorado, modelado según las expectativas de un mismo-es una corriente que arrastra. Consciente de ello, José Tolentino Mendonça denuncia un acercamiento a la mística disecada -de carácter histórico, anclada en el pasado o singularizada en algunas figuras excepcionales, como si no fuera patrimonio de todos. Y aclara: “Mística debe ser siempre sinónimo de libertad. Esta libertad inmensa, de todo, de todo el mundo y de uno mismo, requiere la comprensión de la interdependencia que nos cuesta tanto ver: entre micro y macro, cercano y lejano, dentro y fuera, nuestro y de los demás, actividad y reposo, silencio y palabra, quietud y gesto, inmovilidad y viaje, hambre y pan, ahora y después. El místico es aquel que no puede dejar de caminar. Seguro de lo que le falta, se da cuenta de que cada lugar por donde pasa es aún provisional y que la demanda continúa. Esta especie de exceso que es su deseo hace que se exceda, que atraviese y pierda los lugares. Como recuerda Michel de Certeau, “El místico no habita ninguna parte, es habitado» “, concluye Tolentino, que también cita Raimon Panikkar:” La mística no es sino la experiencia integral de la vida “.

Si, como describe este poeta y ensayista portugués a Hacia una espiritualidad de los sentidos, “La vida es el inmenso laboratorio para la atención, la sensibilidad, la admiración que nos permite reconocer en cada instante, por más precario y escaso que sea, la reverberación de una fantástica presencia: los pasos de Dios mismo “, se necesitan vías y guías que nos proporcionen esta convergencia entre sentidos y instante, donde lo que él llama” mística del instante “se entienda” como una declaración de amor a la vida y un compromiso en la construcción de un futuro común “. El renovador teólogo católico francés Louis-Marie Chauvet, también citado por Tolentino, recuerda: “Lo más espiritual no ocurre de otra manera que en la mediación del más corpóreo”.

Mirar con el oído, palpar con la mirada, saborear el legado religioso y espiritual. Quedarnos desnudos, es decir, evidenciando no sólo nuestra humilde desnuda vivencial, sino también mostrando el cuerpo que sueño, con la intención, latente, de sumergiéndonos en el instante.

Tomado de: http://www.ara.cat/estils_i_gent/mistica-dels-sentits_0_1579642033.html

 

Grupo Editorial Fonte

«Ahora comenzamos y procuren ir haciéndolo de bien en mejor»
Santa Teresa de Jesús

El Grupo Editorial Fonte nace al unirse las editoriales de los Carmelitas Descalzos de la Provincia Ibérica Santa Teresa de Jesús Monte Carmelo yEditorial de Espiritualidad, además de un amplio número de revistas y distintas plataformas digitales.

El equipo humano y profesional que aúna la experiencia de dos editoriales y el catálogo de revistas garantizan la vocación de comunicación de la espiritualidad con el que nace este nuevo Grupo Editorial.

El Grupo Editorial Fonte pretende ser un referente en la publicación sobre la espiritualidad bebiendo de nuestras fuentes fundamentales: Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Teresa de Lisieux, Isabel de la Trinidad y Edith Stein. Un legado que aglutina la tradición espiritual europea desde el siglo XVI a nuestros días. De la misma forma, pretendemos que a través de este nuevo Grupo Editorial se cultive la pastoral de la espiritualidad abriéndose a las manifestaciones y sensibilidad del mundo de hoy, ser un foro de encuentro, de reflexión y estudio que realice sus aportaciones en el mundo de la espiritualidad.

NUESTROS TEMAS

Espiritualidad, oración, interioridad, teología, biblia, pastoral, liturgia, educación, inteligencia espiritual, poesía y literatura.

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De una palabra tomada del poema de San Juan de la Cruz, “La fonte”: «Qué bien sé yo la fonte que mana y corre…»

Nos gustó el hecho de poder utilizar una palabra del santo y también nos parecía sugerente por el tema del agua, la vitalidad y toda la perspectiva que se puede abrir con esta nueva iniciativa.

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Gonzalo un obispo atípico

Las sandalias del Misionero

De Medina de Pomar a Luena (Angola) pasando por Burgos y

Sucumbíos. Cuatro hitos de la vida de un profeta de nuestros

días, de un hombre de talla que reconcilia con el ser humano. Es

una alegría dar con él, porque despierta las músicas del Espíritu

que todos llevamos dormidas en los adentros. Estamos

hablando de Gonzalo López Marañón, que terminó su vida a pie

de tierra, donde están los pobres, como un servidor, tal como lo

había soñado en sus primeros años jóvenes. Ayer, día 16 de

mayo nos reunimos en la iglesia del Carmen de Burgos:

familiares, amigos, misioneros, junto al obispo de la Diócesis,

para agradecer y cantar su vida. Unas SANDALIAS del que fue

toda su vida sembrador del evangelio de Jesús, traídas de

Angola, su última etapa entre nosotros, fueron el símbolo de una

eucaristía misionera.

Y uno no sabe qué admirar más en él: si su reflexión profunda

en largas horas de oración contemplativa o su tenacidad para

simbolizar con gestos y palabras los caminos que el Espíritu

deseaba abrir en las gentes del pueblo; si sus ojos abiertos,

limpios, perspicaces, para captar signos en los tiempos o su

capacidad para convocar a muchos en la fascinante aventura de

la nueva humanidad que Jesús puso en marcha; si la grandeza

de los sueños que el Espíritu le regaló en el camino y que él

guardó como un tesoro de alegría en su corazón o su valentía

para enfrentarse a los poderosos que manchan la dignidad de

los pobres; si su sentido del humor también en los momentos de

noche y su capacidad de gozar con las pequeñas cosas de cada

día o su tenacidad al dar voz a los que no la tienen ni en la iglesia

ni en la sociedad -“solo se puede conocer a un pueblo cuando las

mujeres comienzan a hablar”, decía-; si su dolor ante la división

del alma del pueblo o su coraje para ayunar durante más de

veinte días para interceder por la paz.

“Mi corazón está siempre con Jesús y con la gente”, decía a

última hora, con las notas de esa canción que había cantado a lo

largo de su vida misionera. Sí, su corazón estaba con los ríos y

las selvas, con las pequeñas iniciativas de dignidad surgidas en

las aldeas escondidas, con las celebraciones vivas de la fe, con la

profecía hecha anuncio interminable, con cada ser humano

empobrecido, con los misioneros y misioneras que son la

avanzadilla de Jesús en esta hora.

Escogió, y Dios se la concedió, la aldea de Calunda para enterrar

su semilla como ese grano de trigo entregado que da muchos

frutos. Metido en mil batallas, le acompañó hasta el final la paz

del “nada te turbe” teresiano. Supo de noches oscuras y las

asumió, pero en la noche escuchó el sonido de la Fonte que

mana y corre.

Salió el sembrador a sembrar y lo hizo con alegría y esperanza,

salió a pregonar, como María, su gran referencia: “haced lo que

Jesús os diga”. Salió el sembrador a sembrar, con sus SANDALIAS

de fraile carmelita descalzo, y dejó sembrados los caminos y los

corazones de Evangelio. Salió a invitar a todos a que pongamos

los ojos en Jesús, porque “mira que te mira”. Este texto, que

comunicó a través de las ondas de la radio a la provincia de

Sucumbíos y que fue escuchado por los indígenas y campesinos,

por los negros y las mujeres, lo manifiesta muy bien:

“Mis amigos oyentes: bien puede decirse que uno se hace más

cristiano y más humano, cuando se atreve a mirar los ojos de

Jesús, ojos llenos de bondad y misericordia… ¡Ah! Esos ojos del

Señor, tan cálidos y suaves como el sol de la mañana; tan claros

y francos como el azul sin nubes del cielo; tan amables, tan

puros, ojos pensados y hechos para nosotros pecadores.

Hermanos oyentes que creemos en Jesús: ¿será que tenemos el

valor de mirar esos ojos tan claros del Señor?… y sentir en ellos,

sin ningún reproche, aquel sereno amor, aquel redentor abrazo

de perdón: VEN A MÍ, TE QUIERO, AMIGO MÍO. AMÉN” (Mons.

Gonzalo, 20 de octubre 1995).

Gracias, hermano, amigo, testigo, misionero. Gracias. Sigue con

nosotros, que hay muchos pobres que quieren seguir

escuchando tus palabras alentadoras. ¡Qué bien suena JESÚS en

ti, qué bien suena IGLESIA en ti, qué bien suena COMUNIDAD en

ti! Gracias por tus SANDALIAS, única herencia que has querido

dejar a los Carmelitas Descalzos para que no se acabe en ellos el

fuego misionero. Tu lema queremos que sea el nuestro: “Vivir y

morir en misión”.

Jornada Pro Orantibus

 

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El 22 de mayo, la Iglesia que peregrina en España celebra el domingo de la Santísima Trinidad y la Jornada Pro Orantibus, este año con el lema: “Contemplad el rostro de la misericordia”. Un día para que valoremos y agradezcamos la vida de los monjes y monjas, que se consagran enteramente a Dios por la oración, el trabajo, la penitencia y el silencio, señala Mons. Vicente Jiménez Zamora, arzobispo de Zaragoza y presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su mensaje con ocasión de esta jornada.

Orar a favor de los consagrados y consagradas en la vida contemplativa, dar a conocer la vocación específicamente contemplativa y promover iniciativas pastorales dirigidas a incentivar la vida de oración, son algunos de los objetivos de esta jornada.

La presencia de la vida contemplativa en España es muy numerosa, hasta el punto de contar con un tercio del número total de monasterios de todo el mundo. El paisaje de la península está ornado por este vasto patrimonio, hasta en los lugares más recónditos.

En la diócesis de Salamanca darán gracias a Dios por los 22 Monasterios de clausura femeninos, con más de 300 monjas (en su mayoría Clarisas y Carmelitas Descalzas) y el Monasterio de San José-Desierto de Batuecas de los Padres Carmelitas Descalzos.Con ocasión de esta jornada cada comunidad celebra la contemplación de ese desbordante misterio. En el Monasterio de La Purísima Concepción de Salamanca (Franciscas Descalzas, C/ Ponferrada), celebrarán una oración de vísperas con testimonios, adoración al Santísimo y bendición, a las 19.00 horas.

Fuente original: http://www.diocesisdesalamanca.com/2.0.html?&no_cache=1#c14059