La Inmaculada joven

La Inmaculada joven, de sor Isabel Guerra, icono del EEJ Ávila 2015 y de la Pastoral Juvenil de España

La apertura del Encuentro Europeo de Jóvenes de Ávila se estrenó en la noche del miércoles 5 de agosto con una sorpresa, que tendrá su presencia más relevante en la misa de clausura y de envío del Encuentro.

Se trata de la presentación y entrega de un icono mariano para los jóvenes de España. Es un bellísimo cuadro de sor Isabel Guerra, una Inmaculada joven, que se ha de convertir en la «réplica» (por decirlo de alguna manera) de la Cruz y del Icono de las JMJ.

Se ha elegido una Inmaculada al ser la patrona de España. Al cuadro se le han preparado unas andas, en un taller de Ciudad Real, para que pueda ser procesionada y participar en los distintos eventos de la pastoral juvenil de las diócesis de España.

Sor Isabel Guerra es una religiosa cisterciense, de origen madrileño, monja en el monasterio de Santa Lucía de Zaragoza. Es uno de los pintores contemporáneos más prestigiosos de España.

Inmaculada Isabel Guerra EJJ 2015

Inmaculada Isabel Guerra EJJ 2015 2

Inmaculada Isabel Guerra EJJ 2015 3

Encuentro Europeo de Jóvenes Avila 2015 (2)

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El Encuentro Europeo de Jóvenes es un acontecimiento eclesial, una plataforma para expresar de forma visible la fe en Jesucristo y el dinamismo de la Iglesia, dando testimonio de la actualidad del mensaje cristiano.

Y es ante todo un signo de comunión eclesial. Los jóvenes se reunirán en torno a Cristo, convocados por santa Teresa de Jesús, para crecer, profundizar y dar testimonio de su fe en el Señor y su amor a la Iglesia. Un anuncio claro y directo que brota del corazón entusiasta del joven que se ha encontrado con Jesús porque “Está claro que no puede uno dar lo que no tiene, sino que es menester tenerlo primero” (Teresa de Jesús, Fundaciones 5,13).

Fotos del Encuentro Europeo de Jóvenes (clic en la foto de abajo)

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Orar como Teresa ante la imagen de Cristo

Orar como Teresa ante la imagen de Cristo

La experiencia orante de santa Teresa de Jesús es magisterio vivo para la Iglesia y para toda persona que busca a Dios en su corazón. La presente edición de “Las Edades del Hombre” está dedicada a santa Teresa de Jesús con motivo del V Centenario de su nacimiento en Ávila. De este modo, la Fundación Las Edades del Hombre y la orden del Carmelo Descalzo han preparado cuidadosamente esta edición en las ciudades de Ávila y Alba de Tormes. Los lugares donde nació a la vida terrena y a la vida eterna.
Bajo el título “Teresa de Jesús, maestra de oración”, se ha marcado claramente el objetivo de la misma: resaltar el magisterio de santa Teresa en el campo de la oración y también en el de la vida.

Tomado de  CIPE. El Carmelo

Encuentro Europeo de Jóvenes (EEJ) Ávila 2015

El Encuentro Europeo de Jóvenes (EEJ) ya está en marcha. Miles de personas abarrotaron esta noche la explanada del Lienzo Norte de Ávila, en el acto de inauguración.

Las palabras de bienvenida corrieron a cargo del obispo de Ávila, Monseñor Jesús García Burillo; del obispo responsable de Juventud en la Conferencia Episcopal Española, Mons. Xavier Novell; del alcalde de la ciudad, José Luis Rivas y del P. Miguel Márquez, OCD, Provincial de la Ibérica y Presidente de la Fundación V Centenario.

El P. Márquez se ha dirigido a los jóvenes como si en realidad fuera la propia Santa Teresa la que les escribía una carta a los participantes en el Encuentro:

“Soy carmelita, hijo de Santa Teresa, y me han pedido que os diga una palabra de bienvenida, pero prefiero que sea la Santa, ella misma, la que os hable, con sus palabras, con sus ideas.

CARTA DE SANTA TERESA DE JESÚS:
A MIS AMIGOS JÓVENES REUNIDOS EN ÁVILA
CON MOTIVO DEL V CENTENARIO DE MI NACIMIENTO.

Que la gracia del Espíritu Santo sea en vuestras almas, queridos jóvenes.

Harto me he holgado al saber de vuestro encuentro europeo.

Mucho contento tiene mi alma de veros en la tierra que me vio nacer, en los lugares de mi infancia y juventud. En esta misma tierra que pisáis yo sentí que Dios tenía una historia de amor para mí… un sueño único… y me embarqué como tantos caballeros de mi tiempo hacia el nuevo mundo, yo hacia una verdad que estaba tan lejos y tan cerca como mi propio corazón. Aquí, en este mismo suelo que pisáis, Él, mi Señor, me salió al encuentro y se inició nuestra aventura.

He sabido que venís con la intención y el lema de ser amigos fuertes de Dios. Os invito a que os atreváis a serlo, a que nunca os paralice el miedo de mirarle a la cara a Dios, directamente a los ojos, sin volver la vista. Si supierais quién es y cómo es, comprenderíais que os quiere más de lo que podéis imaginar ni entender. Mi aventura fue tan apasionante como la de un nuevo mundo, no aprendido en los libros.

Esme gran lástima y he miedo que a muchos se les pase la vida sin conocerle, sin ser sus amigos, y sin conocerse de verdad por dentro; tened miedo de no ser amigos de verdad unos de otros, en común unión, en la misma barca, que como os dice el Papa Francisco: en la Iglesia necesitamos jóvenes valientes, santos en vaqueros y zapatillas.

Por eso querría dar voces para despertaros a ese amor que a mí me ganó. Quisiera poder deciros estos días la riqueza que cada uno sois, la gran dignidad, la gran belleza que sois a los ojos de Dios. Gracias por venir.

Gozad y disfrutad estos días. Tristeza y melancolía no la quiero en casa mía. Que cada uno haga por hacer sentir a los demás en casa y entre amigos. Estos días todos seremos los que al presente nos amamos en Cristo.

Poned los ojos en Cristo, amigo y compañero.

Andad en verdad. Sed auténticos. Dialogad sin mentir. Expresad lo que sentís.

Pedid ayuda y dejaos ayudar, buscad amigos de verdad y buenas compañías, para crecer.

Gustad durante estos días esa experiencia vibrante y única que es la oración, dialogad personalmente con Dios. Estad a solas con el que sabéis que os ama y al que queréis amar… Dejad que Él ilumine con su luz vuestra mente y toque vuestro corazón. Los amigos fuertes de Dios tienen un corazón fuerte, un corazón de carne, nunca un corazón de piedra.
Llenad con vuestra alegría y contento la ciudad amurallada. Dejadme ser amiga y compañera estos días para enseñaros el tesoro de la oración y la puerta para orar, dejadme mostraros por dentro el castillo de las Moradas secretas, donde habita como huésped que os espera siempre, el Capitán del amor, Jesús; prometo y doy fe que está tan presente, tan vivo y alegre hoy como a mí se me regaló: abridle la puerta y entrad vosotros también, juntos andemos estos días con Él.
Amigos fuertes, tiempos vendrán, y yo me holgaré, años después, que hablaremos a otros de lo que aquí se vivió. Pasa la brevedad de la vida, me dijo el Señor un día, pero ahora estamos aquí, y no estamos solos, ni huecos, somos afortunados de pisar esta tierra que nos bendecirá si nos dejamos bendecir.

Empleando vuestro mismo lenguaje, quiero dar al favorito de vuestro twitter y al me gusta del nuevo perfil de cada uno. Podríamos utilizar como perfil estos días una de mis frases favoritas: qué mandáis hacer de mí. Si le dais al ME GUSTA, todos la decimos unidos estos días: qué mandáis hacer de mí. La pronunciamos juntos ahora mismo…

Es tiempo de caminar. Juntos, con tan buena compañía y sin miedo, mis hijos y amigos jóvenes. Felices días:

¡Aventuremos la vida!”

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Homilía P. Miguel Márquez V Centenario en La2 RTVE

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HOMILÍA DÍA 2 DE AGOSTO DE 2015

Me da mucha alegría siempre vivir la Eucaristía y acoger desde mi pobreza este misterio, es precioso vivirlo aquí con todos los que os habéis acercado a este templo nacional de Santa Teresa, los laicos que vivís con alegría vuestra fe, las hermanas de distintas congregaciones, los sacerdotes, los que estáis en casa, participando, un saludo especialmente cariñoso para los ancianos y enfermos, que esta Eucaristía os traiga paz y os conforte. Estamos en profunda comunión. Además, la Eucaristía era el lugar donde más gracias se le regalaban a Santa Teresa, y amaba entrañablemente recibir al Señor. Hoy nosotros no tenemos menos suerte que ella, pisamos la misma tierra sagrada. Es el mismo banquete y el mismo Dios que la enamoró a ella.

Todos estamos invitados… en esta mesa de comunión no hay bandos políticos, ni colores, ni ideologías, ni clases sociales. La Misa y los místicos hablan de Pan para todos, de un abrazo de Dios al corazón herido de todo ser humano, habla de una verdad que no ofende a nadie y de una fuente compartida, que da para todos. Teresa quería dar voces para decir con fuerza el tesoro que cada ser humano lleva dentro de sí… y que muchos se van de esta vida sin conocerse, sin descubrir su paisaje interior, su belleza.

Hoy las lecturas hablan de quejas y murmuraciones, de protestas, de vacío y de hambre… Pero también hablan de Pan de Vida, de fidelidad, de una herencia recibida de nuestros padres.

Casi lo primero que hacemos al nacer es llorar, desamparados, desprotegidos, vulnerables…
Pero al mismo tiempo se nos regala un regazo, una caricia, un pecho, un abrigo…
Nunca el ser humano deja de ser pequeño y desnudo, vulnerable, por mucho que se abrigue. También Jesús se sintió pobre, frágil, desamparado, vulnerable y ahí mismo, en el corazón de su necesidad recibió la verdad más importante: TÚ ERES MI HIJO AMADO.

Aquí está la verdad más bonita, el gran descubrimiento de Santa Teresa de Jesús, el eje y la raíz de toda su vida, su secreto, la fuente de su alegría: se siente querida y perseguida por el amor de Dios. Dios está siempre arropando nuestra vida. Apenas nos damos cuenta, pero Él es fiel, me cuida, me mira siempre con amor, me sostiene… Nunca se termina su fidelidad, después de todo lo que me pueda pasar, después de toda muerte… siempre, siempre, siempre… es fiel. En cada crisis, en cada momento de oscuridad, de dolor, Dios la invita a nacer, a estrenar la vida: Yo soy, no hayas (tengas) miedo CC 47

¡Oh Amor, que me amas más de lo que yo me puedo amar, ni entiendo! Excl 17 Dice sin pudor.

Teresa decidió no gastar la vida en lamentos, o en pelear conquistas irrelevantes… Se dio cuenta de que la vida se juega en el terreno de los adentros, y no de los aplausos y éxitos humanos. Que nadie te regala la verdad, si tú no mueres por ella. Que no se descubre a Dios si no le dejas que te sorprenda.

En un tiempo de conquistadores y nuevos mundos,  de Inquisiciones y ambiciones, igual que hoy, una mujer libre y humilde, con las sandalias bien en la tierra, llena de enfermedades y dificultades, Teresa de Cepeda y Ahumada no quería ser una religiosa buenecita, una monjita rezadora y callada, sumisa y cumplidora… A base de humildad, humor y humanidad, se ganó a los hombres de su tiempo, empresa harto difícil. Inquieta y andariega, siempre buscadora, siempre dialogante, contando sus adentros, arriesgándose, mirando de frente a las personas, a sus enemigos, Teresa

Quería vivir
Quería explorar y descubrir
Quería andar en verdad
Quería saber qué hay más allá,
Quería aprender a amar y dejarse amar sin defenderse,
Tenía hambre, un hambre insaciable de algo que fuera verdadero, limpio, auténtico.
Decidió no vivir de miedos, se cansó de intentar agradar y caer bien,
Se jugó el tipo en un camino muchas veces de sombras y de soledad, para llegar a conocerse por dentro, y, para ver de frente a Dios… Se plantó delante de Él, se quedó esperando hasta que Él se rindiera y dijera una palabra, se enfrentó a Él sin volver la vista… y, ¿sabéis qué? Se dio cuenta de que quien la estaba persiguiendo era Él, quien estaba enamorado era Él, que quien sufría esperando era Él… Teresa fue entonces la que se rindió, se fió, se dejó querer, se dejó llevar a una tierra que nadie antes había explorado… Así es Dios con sus amigos tercos, que se atreven a Él de frente, sin volver la vista.

Hoy es tiempo de caminar con Teresa y avanzar  a la otra orilla de una nueva relación con Él, queremos empezar de nuevo la oración, con quien sabemos nos ama, una nueva historia de amistad en la que quepa todo el mundo.

Teresa tenía hambre y tenía prisa por descubrir la verdad. Yo también os confieso que tengo hambre y sed, y me siento gozoso de celebrar esta Eucaristía para honra y gloria del Señor, y de orar con todos los que estáis desde casa aquí presentes, en comunión de oración y de vida. Os invito a gritar esta palabra del evangelio: Señor, danos siempre de ese Pan, danos tu Pan de Vida, a todos, hay pan para todos. La vida es breve y es hermosa, sólo si se entrega, si se regala. Con Teresa le decimos al Capitán del amor: ¿Qué mandáis hacer de mí? ¿Qué quieres, Señor, de mí?

Podéis ver la Misa Completa pulsando en la imagen de Santa Teresa:

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La Urgencia de la Confianza

HOMILÍA 12 MAYO 2015 Monasterio de la Encarnación



Hechos 16, 22-34 / Salmo 137 / Juan 16, 5-11


Hacemos silencio después de escuchar el evangelio… dejamos reposar la Palabra…


Un saludo a vosotras, nuestras hermanas a las que nos une el gozo de una misma vocación, hijos de una misma madre; a todos los fieles que tenéis la suerte de poder vivir la Eucaristía en este lugar cada día, y a mis hermanos con los que comparto el orgullo humilde de ser hijo de Teresa de Jesús. 

En el contexto de un capítulo general, visitamos la tierra sagrada del monasterio de la Encarnación y lo hacemos con emoción, pisamos la huella caliente de Teresa de Jesús. Todo aquí está impregnado de su aventura, todo huele a Teresa, y a tantas hijas de Teresa que se han santificado y han vivido aquí,  silenciosamente, su particular historia de amor. 

Aquel Amigo y compañero, Capitán del Amor, que hizo arder el corazón de Teresa, es el mismo que ahora anda como un mendigo queriendo enamorarnos y darse entero, sin reservarse nada para sí, en la Eucaristía que celebramos, en la comunión que vamos a recibir. No tenemos menos suerte que la suya. La transverberación más importante es la de Jesús, de su propio corazón traspasado, y el éxtasis fundamental es el del amor de Dios por cada uno de nosotros. Somos muy afortunados, inmensamente ricos, queridos hermanos y hermanas.

En medio de tantas palabras y reflexiones necesarias y no tan necesarias en un Capítulo, queremos hacerle caso a Teresa y poner los ojos en Él, centrar nuestra mirada en el Señor, luz para nuestros pasos, lámpara en la noche.

Que el Cristo muy llagado que a ella le cambió la vida, detenga nuestros pasos apresurados, (sin pasar página); que nos duela intensamente también a nosotros y nos ponga en el alma la urgencia de la confianza. CONFÍA. CONFÍA EN MÍ. 


Desde esa confianza, como quien abre su corazón y todo el ser a lo que Dios quiere de nosotros hoy… ¿Qué mandáis hacer de mí?


Tres ideas luminosas y oportunas para nosotros de la liturgia de la Palabra en este día, muy carmelitanas y teresianas, nos dan la respuesta:


* Dar gracias de todo corazón.

* Dejar que Jesús se marche, para que venga el Espíritu Santo.

* En la dificultad y la contradicción cantar un himno al Señor.


Salmo 137 Te doy gracias

TE DOY GRACIAS, SEÑOR, DE TODO CORAZÓN

Hoy, por encima de todo, queremos con Teresa dar gracias de todo corazón… Cada uno de nosotros tiene muchos motivos para dar gracias.

Por tu misericordia y tu lealtad. Lo que más conmovía el corazón de Teresa, la misericordia del Señor… 

No abandones la obra de tus manos, la obra de Teresa, aunque nos veas pobres y frágiles, pocos y ruines. Con lo que somos y tenemos, con todos nuestros hermanos, sin dejar a nadie fuera, queremos, Señor, darte gracias de todo corazón.


JUAN 16, 5-11 Os enviaré el Defensor

Os conviene que yo me vaya; porque si no, no vendrá a vosotros el Defensor. 

NO PUEDE VENIR EL ESPÍRITU SANTO, SI NO NOS DESASIMOS DE LO QUE CONOCEMOS DE DIOS, DE LO APRENDIDO… para abrirnos al Dios vivo, a Jesús resucitado. El camino de Teresa fue un continuo dejarse sorprender y asombrar por la novedad de Dios. Nosotros, sus hijos, Desasidos de nosotros, de las cosas y también de Dios, queremos dejarle ser un Dios recién nacido en nuestra tierra, que abra caminos insospechados de comienzo. Estos tiempos de crisis, son los mejores tiempos para el soplo del Espíritu. Permaneceremos atentos al paso de Dios.


HECHOS 16, 22-34 Canta y camina.

LOS DESNUDARON Y LOS APALEARON… ELLOS ORABAN CANTANDO HIMNOS A DIOS.

La lectura de los Hechos nos habla de que / Los desnudaron / Los apalearon / Los metieron en la cárcel, en la mazmorra / Les sujetó los pies con el cepo / Heridas.

Ellos oraban cantando himnos a Dios.

Las puertas se abrieron de golpe y se les soltaron las cadenas.


Nosotros, no hemos llegado a tanto como Pablo y Silas… todavía.

No hemos venido al Carmelo a buscar fama, honra y aplausos, sino a seguir a Cristo crucificado.

Teresa de Jesús se pasó la vida enfrentando la dificultad, la contradicción y la enfermedad. Escribió sus mejores páginas en los momentos más duros. Perseveró 18 años de oración difícil, aguardando el momento de Dios.

Nosotros hoy, en la situación que estamos queremos que nuestro capítulo sea un himno de acción de gracias al Señor, un cántico y una oración, sin lamentos, ni añoranzas, valientes y humildes, con todas nuestras hermanas y hermanos, hijos de Teresa, juntos andemos, Señor. Aquí nos tienes, ¿qué mandas hacer de nosotros?