Entreme donde no supe…!

Hoy me he acordado de Misioneros, Contemplativas, Enamoradas…¿qué tienen en común?

Pues que entran donde no saben…, y descubren lo que no está escrito, la aventura del amor.

Hay viajes organizados, con un programa, con unas fechas, con un guía…, donde se sabe dónde se va, cuándo se parte, cada jornada, con horarios incluso, qué visitar, y cuándo se vuelve…

El viaje del corazón es un viaje adonde no sabes todo, sólo hay una cosa, una Confianza.

Y me ha venido a mi memoria aquellos que dicen Sí a la propuesta del Amor y se salen de su programa, de los programas que otros han trazado, de lo calculado, de asegurar el camino y cada paso, de su propia luz incluso, y entran, donde no saben, sabiendo que hay un proyecto, el proyecto del Reino, una fecha, el tiempo de Dios, el Kairos, y un guía…, ya sabéis, Jesús, con el Espíritu Santo que nos lleva al Padre.

Conocer un país y sus gentes, puede ser a través de muchos medios, y los touroperadores son un medio para ello… claro que sí.

Los Misioneros dan un paso más, movidos por un amor, por algo que tienen dentro, aún no sabiendo todo, se adentran más adentro, ya sea una selva, un secarral, montañas, pueblo, ciudad, suburbios, pobreza, riqueza, en las necesidades, en cómo viven en aquel lugar, cómo hablan, en lo desconocido, una lengua distinta, el valor de lo diferente, paisajes nuevos, culturas, experiencias… y ahi entran en una experiencia que no está en ningún programa, excepto en el proyecto de Dios, a su tiempo, en sus tiempos, en sus formas, y es un entrar en su Voluntad, un desprenderse de sí, y entrar en la Confianza, en el corazón de Dios, en el corazón de la gente, de la Vida. ¡Me admira! ¡Chapeau!

Las Contemplativas, tienen el camino interior, con “touroperadores” del Espíritu, guías y maestros espirituales, que son un medio para ello y que dan cierto orden.

Y llega un momento en que viene un adentrarse en busca del Amado, y entrar en donde no supe!, sentir la pobreza, las propias limitaciones, necesidades, y unirse así a las del mundo, orar por el, escuchar su dolor, el de la Humanidad, unido al dolor de Cristo, que se vació incluso de si mismo, y quedarse ahí, aprendiendo de su entrega humilde, entrando en su Confianza,  su Esperanza. Son una luz nueva, no fabricada, una luz que viene de una fuente no vista, no escrita, fuera de todo mapa, de cualquier guía, venida del mismo Dios, que mora ahí, en ese paisaje interior, adentrado en lo desconocido, los bosques y espesuras del Amado, para encontrarle a El, llegar a su lenguaje, su comunicación, y estarse ahí amando al Amado, amando a todos en El. ¡Me admira! ¡Chapeu!

Las enamoradas, llevan impresos los programas y folletos que se ven o han visto en su familia, la tele, los amigos, en las revistas, en los libros, en la poesía, en el cine, una canción …, y cantan al amor imitando eso, con esa música, ese modelo, y esto va dando soporte y camino, hasta que llegan a una música nueva, única, a unas notas nuevas, llega un momento en que no hay nada escrito, que su corazón tiene movimientos únicos, que su sentir no está en guías, ni en esos folletos o patrones dados, que ya no llegan los libros de autoayuda a lo que viven, ni tampoco los consejos sentimentales, que hay una necesidad mayor que atender, así que han de aventurar la vida, porque lo que vivió papá y mamá es distinto de lo que hay ahora, y distinto de esa novela, de ese cuento, sueño, o de mi amiga del alma. Entonces, salir de mi, entrar donde no supe, llegar a ese tan distinto y tan querido, tan igual y tan difícil, abrirse a lo desconocido, escuchar el corazón en sus distintos momentos, las emociones, los sentimientos, …, entrar en las necesidades que hay en el amor, las propias y las de los demás, que hablan de mi y del otro, y cómo esto está relacionado con cómo me comporto con todo, en cómo me  relaciono, comunico, para entrar en otro lenguaje no aprendido, el lenguaje de la Confianza, la que vive en mí, y la que deposito en el otro, la que viene del otro y deposita en mi, la que abre al amor, a la Escucha, al Compromiso, a cómo veo el cielo por las mañanas, una flor, un papel roto, la lluvia, el mar, en cómo veo la luna por las noches, la tormenta, el respirar del aire, el alimento, su recreo y enamoramiento, y meterme en la espesura y hondón del amor, no sabiendo y a la vez sabiéndome sostenido, confiado, fiel y en continua entrega. ¡Me admira! ¡Chapeu!

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