Tú y el mar

Como nadando, abandonada

al agua fresca del mar.

O mejor que si nadara: flotante

en ondas firmes, en ondas fuertes,

en la inmensa ola azul

que se juntara

con otra inmensa ola azul

hasta los cielos.

Así, en tu mano,

igual que en el mar, en la mano tuya:

abierta, infinita mano, ilimitada,

que sostiene mi cuerpo sin tensión..

Tú, el mar. El mar, Tú.

La ola, tu mano: la mano, tu ola.

Abandóname a los dos, ciega

y sorda, y vuestra. Con fe.

¡No hay peligro de ahogarse,

ni de morir sin alegría de que la muerte

no se bellísima liberación

hacia Ti!

El misterio de la confianza

reside en nadar, en flotar, en abandonarse

plenamente a Ti,

sola y eternamente a Ti.

Al mar.

Carmen Conde

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