Mancera de Abajo y Santa Teresa

La ruta teresiana discurre por esta localidad en la que descanso el cuerpo de la religiosa tras su muerte y a la que se le atribuyen tres milagros

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El término de Mancera de Abajo, se encuentra poblado desde el Paleolítico Inferior, como muestran los restos encontrados. También fue importante la presencia romana en el siglo III y IV d.C., conservándose parte del poblado romano.

Las primeras referencias escritas hacen referencia a Mancera de Yuso, creada entre el año 711 y 740, siendo repoblada la zona en el año 939 por mozárabes por orden de Ramiro II. Posteriormente, en 1140, Alfonso VI encarga la repoblación de las Tierras de Alba. Tras su muerte, Mancera de Abajo pasa a formar parte de la Corona de Castilla. En 1250, junto con otras 33 aldeas forman el cabildo de Rialmar, perteneciendo a la diócesis de Ávila.

En el siglo XIV Mancera de Abajo pertenece a la familia Álvarez de Toledo. En 1488, Pedro Álvarez de Toledo y Enríquez, hijo del I Duque de Alba hereda Mancera, siendo I Señor de Mancera, y formará señorío junto con las villas de Salmoral, Naharros del Castillo, Gallegos de Solmirón, San Miguel de Serrezuela y Montalvo. También mandó construir el Palacio Señorial del que aún conservamos restos. En esta época se amplía la ermita del siglo XIII para dar lugar a nuestra Iglesia Parroquial.

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Restos del Palacio

 

Luis Álvarez de Toledo, III Señor de Mancera, entabló amistad con Fray Antonio de Heredia y le propuso el traslado del monasterio de Carmelitas Descalzos desde Duruelo a Mancera. Teresa de Jesús y Juan de la Cruz accedieron a este cambio e instalaron la clausura en Mancera el 11 de junio de 1570.

Teresa de Jesús, en su libro Fundaciones, habla de cómo Luis Álvarez de Toledo les proporcionó todo lo necesario para su estancia. El 22 de Agosto de 1586, el cuerpo de Teresa de Jesús, en su traslado Ávila- Alba, descansa en nuestro convento y se le atribuyen tres milagros: la curación de Fray Antonio de Santa María, que tenía unas fiebres muy altas, la curación de una vecina “endemoniada” que con la reliquia saca su mal y la curación de Juana Pacheco de Mendoza, Condesa de Peñaranda, enferma de garganta quien sana con un trozo de tela de la camisa de Teresa. Los carmelitas permanecieron aquí hasta el año 1600, cuando se trasladaron a Ávila.

En 1599, los frailes de San Francisco de Paula, conocidos como mínimos, se instalaron en el Convento de la Asunción, donde estuvieron hasta 1845, cuando se produjo la desamortización de Mendizábal.

Felipe IV en 1623 nombra al IV Señor de Mancera, Pedro Álvarez de Toledo y Leyva I Marqués de Mancera, ocupando altos cargos en la corte de los Austrias y siendo Virrey del Perú. Además inventó un artículo de hogar denominado “mancerina”. Antonio Sebastián Álvarez de Toledo Salazar, II Marqués de Mancera, fue Virrey de México y tuvo una gran amistad con Sor Juana Inés de la Cruz. Apoyó durante la Guerra de Sucesión a Felipe V de Borbón y finalmente Carlos II le nombró Grande de España. Murió en Mancera de Abajo a la edad de 107 años.

Tras la Guerra de la Independencia y la desamortización de Mendizábal, nuestro patrimonio artístico quedó muy reducido.

Santa Maravillas de Jesús decidió renacer los conventos carmelitas de Santa Teresa y resucitar la Orden Descalza, pero en este caso femenina. En 1943, Santa Maravillas toma medidas del terreno del antiguo convento para comenzar la nueva fundación, inaugurando la clausura el 1 de diciembre de 1944.

Tomado de: La Gaceta de Salamanca

 

 

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