Homilía P. Miguel Márquez V Centenario en La2 RTVE

Descargar Audio

HOMILÍA DÍA 2 DE AGOSTO DE 2015

Me da mucha alegría siempre vivir la Eucaristía y acoger desde mi pobreza este misterio, es precioso vivirlo aquí con todos los que os habéis acercado a este templo nacional de Santa Teresa, los laicos que vivís con alegría vuestra fe, las hermanas de distintas congregaciones, los sacerdotes, los que estáis en casa, participando, un saludo especialmente cariñoso para los ancianos y enfermos, que esta Eucaristía os traiga paz y os conforte. Estamos en profunda comunión. Además, la Eucaristía era el lugar donde más gracias se le regalaban a Santa Teresa, y amaba entrañablemente recibir al Señor. Hoy nosotros no tenemos menos suerte que ella, pisamos la misma tierra sagrada. Es el mismo banquete y el mismo Dios que la enamoró a ella.

Todos estamos invitados… en esta mesa de comunión no hay bandos políticos, ni colores, ni ideologías, ni clases sociales. La Misa y los místicos hablan de Pan para todos, de un abrazo de Dios al corazón herido de todo ser humano, habla de una verdad que no ofende a nadie y de una fuente compartida, que da para todos. Teresa quería dar voces para decir con fuerza el tesoro que cada ser humano lleva dentro de sí… y que muchos se van de esta vida sin conocerse, sin descubrir su paisaje interior, su belleza.

Hoy las lecturas hablan de quejas y murmuraciones, de protestas, de vacío y de hambre… Pero también hablan de Pan de Vida, de fidelidad, de una herencia recibida de nuestros padres.

Casi lo primero que hacemos al nacer es llorar, desamparados, desprotegidos, vulnerables…
Pero al mismo tiempo se nos regala un regazo, una caricia, un pecho, un abrigo…
Nunca el ser humano deja de ser pequeño y desnudo, vulnerable, por mucho que se abrigue. También Jesús se sintió pobre, frágil, desamparado, vulnerable y ahí mismo, en el corazón de su necesidad recibió la verdad más importante: TÚ ERES MI HIJO AMADO.

Aquí está la verdad más bonita, el gran descubrimiento de Santa Teresa de Jesús, el eje y la raíz de toda su vida, su secreto, la fuente de su alegría: se siente querida y perseguida por el amor de Dios. Dios está siempre arropando nuestra vida. Apenas nos damos cuenta, pero Él es fiel, me cuida, me mira siempre con amor, me sostiene… Nunca se termina su fidelidad, después de todo lo que me pueda pasar, después de toda muerte… siempre, siempre, siempre… es fiel. En cada crisis, en cada momento de oscuridad, de dolor, Dios la invita a nacer, a estrenar la vida: Yo soy, no hayas (tengas) miedo CC 47

¡Oh Amor, que me amas más de lo que yo me puedo amar, ni entiendo! Excl 17 Dice sin pudor.

Teresa decidió no gastar la vida en lamentos, o en pelear conquistas irrelevantes… Se dio cuenta de que la vida se juega en el terreno de los adentros, y no de los aplausos y éxitos humanos. Que nadie te regala la verdad, si tú no mueres por ella. Que no se descubre a Dios si no le dejas que te sorprenda.

En un tiempo de conquistadores y nuevos mundos,  de Inquisiciones y ambiciones, igual que hoy, una mujer libre y humilde, con las sandalias bien en la tierra, llena de enfermedades y dificultades, Teresa de Cepeda y Ahumada no quería ser una religiosa buenecita, una monjita rezadora y callada, sumisa y cumplidora… A base de humildad, humor y humanidad, se ganó a los hombres de su tiempo, empresa harto difícil. Inquieta y andariega, siempre buscadora, siempre dialogante, contando sus adentros, arriesgándose, mirando de frente a las personas, a sus enemigos, Teresa

Quería vivir
Quería explorar y descubrir
Quería andar en verdad
Quería saber qué hay más allá,
Quería aprender a amar y dejarse amar sin defenderse,
Tenía hambre, un hambre insaciable de algo que fuera verdadero, limpio, auténtico.
Decidió no vivir de miedos, se cansó de intentar agradar y caer bien,
Se jugó el tipo en un camino muchas veces de sombras y de soledad, para llegar a conocerse por dentro, y, para ver de frente a Dios… Se plantó delante de Él, se quedó esperando hasta que Él se rindiera y dijera una palabra, se enfrentó a Él sin volver la vista… y, ¿sabéis qué? Se dio cuenta de que quien la estaba persiguiendo era Él, quien estaba enamorado era Él, que quien sufría esperando era Él… Teresa fue entonces la que se rindió, se fió, se dejó querer, se dejó llevar a una tierra que nadie antes había explorado… Así es Dios con sus amigos tercos, que se atreven a Él de frente, sin volver la vista.

Hoy es tiempo de caminar con Teresa y avanzar  a la otra orilla de una nueva relación con Él, queremos empezar de nuevo la oración, con quien sabemos nos ama, una nueva historia de amistad en la que quepa todo el mundo.

Teresa tenía hambre y tenía prisa por descubrir la verdad. Yo también os confieso que tengo hambre y sed, y me siento gozoso de celebrar esta Eucaristía para honra y gloria del Señor, y de orar con todos los que estáis desde casa aquí presentes, en comunión de oración y de vida. Os invito a gritar esta palabra del evangelio: Señor, danos siempre de ese Pan, danos tu Pan de Vida, a todos, hay pan para todos. La vida es breve y es hermosa, sólo si se entrega, si se regala. Con Teresa le decimos al Capitán del amor: ¿Qué mandáis hacer de mí? ¿Qué quieres, Señor, de mí?

Podéis ver la Misa Completa pulsando en la imagen de Santa Teresa:

image

Anuncios

Un pensamiento en “Homilía P. Miguel Márquez V Centenario en La2 RTVE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s