Lo que verdaderamente importa

La vida no es lineal, la naturaleza cambia, tiene un ritmo, y el susurrar de Dios también, aun siendo Dios el mismo.

El viento no suena igual en nuestra ventana.

Y la brisa suave no siempre toca a la puerta de la cueva.

Por eso es bueno tener tiempos de no efectividad, de no productividad, de no hacer, para ahondar en la tierra, para dejarse simplemente tocar y mecer, para simplemente estar y advertir, entre los puntos cardinales, donde nace el soplo de Dios.

Sobre todo cuando uno vuelve de la Tierra del Señor, Peregrino soy de Aquel que nos nutre…, de quien se quedó con nosotros, y nos enseña a permanecer desapareciendo.

¡Quisiera profundizar tanto, quisiera transitar tanto por el paisaje humano de Jesús, que todo se me queda corto, que todo me parece nada!

Hemos de ir a lo que verdaderamente importa, y pase lo pase volver a la historia que realmente importa:

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4 pensamientos en “Lo que verdaderamente importa

  1. Así que … -si una no está ya torpe de entendederas… a estas alturas de la existencia… – la parada técnica del blogg se debía en parte a una peregrinación a Tierra Santa…
    Ciertamente un buen motivo para perderse un tiempo…

    Para mí sería la culminación de una larga peregrinación virtual… no desaprovecho ocasión de leer crónicas de peregrinos… desde la monja Egeria, pasando por tantos, … Recientemente encontré el relato sencillo y curioso de Jacinto Verdaguer…

    Guardo cuidadosamente los recuerdos de amistades y allegados… Siempre suelo pedir una cosa… ¿quieres que te traigamos algo de allí? – Si…, claro. Recogedme una piedrecita y me anotáis el lugar… Prefiero piedrecitas en lugar de tierra, porque me parece que son más consistentes… el polvo y la tierra son traídos y llevados por las aguas y los vientos… pero las piedras son las mismas de hace dos mil años, bajo los pies del Dios-hombre Yehoshua, hace tres mil bajo los pies del rey David, hace tantos siglos bajo los pies de patriarca Abraham…

    Así tengo mi particular colección mineral etiquetada… piedrecitas del Sinaí, de Jericó, de Qumram, de Bet-Lejem, de Nazareth, de Ain-Karen, de la ribera del Jordán, de la ribera del Kineret, del Carmelo, de Yerushalaim, unas hojas y unas olivas secas del Getshemani (gentileza de los franciscanos custodios de T.S) y un largo y curioso etc. También de otros lugares… no hace mucho un amigo viajero perdió por el camino la que le había encargado de Meryem Ana cerca de Ëfeso… en fin…

    Peregrinación tanto tiempo en intención sin poder concretarse, frustrada en dos ocasiones ya programadas… ambas con pesar y una con herida… Una ya va dejando atrás los años jóvenes… y se pregunta si no estará dispuesto así para siempre en las estrellas…

    Hablar de Tierra Santa siempre es provocarme una -espero que sana- envidia… de haberlo sabido, hubiera pedido una piedrecita, esta vez puede que no tangible…

    Gracias por compartir…

    • Piedras, caracolas, sonidos, imágenes, olores, sensaciones, instantes, …, mucho me llevo y algo también dejo.

      A veces lo importante de visitar lugares no es lo que te llevas sino lo que dejas, y allí dejé un poco de mi piel vieja.

      Gracias, Miriam, un abrazo

    • Ruta de los Pilones, en Cáceres, donde celebramos la Eucaristía el pasado dia 21 de junio. Está en el Valle del Jerte. Algunos atrevidos nos bañamos allí, y luego comimos en ese paraje tan singular. Un abrazo.

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