Moisés, Dios se regala, Fr. Miguel Márquez

Tres momentos:

  • La llama ardiente
  • Descalzarse ante Dios
  • He visto la opresión de mi Pueblo

A veces la espera es larga, y no parece que se vaya a sacar algo en claro.

Hoy Sábado Santo, estamos en espera.

Parece que cuando todo está perdido, hay una espera, una anhelante espera, junto a María, Madre del Silencio y de la Esperanza

¿Qué sucede en el tiempo de la espera?, ¿Cómo aceptar una pedagogía, un trabajo de Dios en el silencio, en lo oscuro de este presente en el cual no llego a descubrirle?

¿Cómo esperar en el silencio la salvación de Dios?

Es bueno que el grano de trigo caiga en tierra y muera, pero ¿cuánto tiempo ha de estar en la tierra hasta ver brotar su salvación, brotecito verde que anuncie la vida?

¿Qué sucede ahí?

Cuando Dios así lo quiere se levanta en la noche, brota y florece, y se llena la tierra de utilidad y belleza.

En el Maestro la luz procede de la Noche que El ha pasado, al paso lento de una gestación.

Sucede, no cómo yo quería, o como me gustaría, sino sin pretenderlo, sin esperarlo, porque la vida amanece implacable, no sucede al ritmo de mis deseos. Dios irrumpe sin saber cómo ni cuándo. Las cosas más valiosas son un regalo que no hemos fabricado.

Dios va curando al Moisés del fracaso, según su pedagogía, y es otra vez salvado en el amor de los suyos, en la ternura de Séfora, su mujer, y en las risas o inocencia de sus  hijas.

La tierra se transforma en su hogar, en su casa.

Ha pasado el tiempo del duelo y del lamento, ya no es tiempo, ahora se te regala algo nuevo.

Pisa otra vez tierra, vuelve a encontrar raíz y suelo fecundo.

Moisés ha tenido que perderse, que alejarse.

Perderse no es ningún error, a veces es mejor, pues caminamos por la vida seguros y decididos, pero menos mal que acabarás  perdido.

Te vuelves a encontrar, te vuelves a reinventar, a ser alcanzado en su propia pérdida.

Se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, sobre la llama de una zarza ardiente.

Identifiquemos nuestros ángeles, porque hay personas que lucen sin hacer brillo, que brillan sin dejarse notar. Se le regala gratuitamente una presencia, una experiencia no programada.

Dios está deseando regalarse.

Quitarse las sandalias: desprendimiento, desasimiento, desapropiación, soltar,…, ¿para qué, para fastidiarse?

Moses_Burning_Bush_Bysantine_Mosaic (1)

Se les ha interpretado mal a los místicos, pero realmente lo que nos enseñan es a saborear, a vivir, a disfrutar el presente: “Gocémonos amado, y vámonos a ver en tu hermosura…”

Gocémonos dice el hombre de las nadas.

Quitarnos las sandalias de los pies es echar, como la viuda del óbolo, todo lo que tenía para vivir, o cómo los discípulos, dejando las redes para seguirle.

Siguiendo el libro de los hechos de los Apóstoles:

“He visto cómo maltratan a mi pueblo en Egipto, he oído su llanto y he bajado para liberarlo. Y ahora ven, que te voy a enviar a Egipto.” Hechos 7, 34

  • He visto
  • He oído
  • Se ha fijado en la opresión de su Pueblo
  • He bajado a liberarlos

La salvación ya está actuando

Dios anuncia a Moisés la Tierra Prometida en medio de la opresión y no después de ella. Se canta que la Vida vencerá no como quien canta una canción aprendida, de oídas, sino que se canta porque interiormente se sabe que aquellos que oprimen no tienen razón.

Por eso es que hoy tenemos esperanza, por eso es que luchamos con porfía, porque El nació en esta tierra nuestra, en esta tierra mía.

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