¿Quieres ser feliz? Sé Agradecido

Practicando Gratitud
David Steindl-Rast, O.S.B.
Esta entrevista fue publicada por primera  vez en la revista Sacred Journey, en octubre del 2001.


“El noventa y nueve por ciento de las veces  tenemos la oportunidad de estar agradecidos por algo. Simplemente no lo percibimos. Aturdidos transcurrimos nuestros días.”


Para ver el video, pulsa en la fotografía:

David Steindl-Rast, si quieres ser feliz, se agradecido

Video en texto PDF:

http://es.scribd.com/doc/204107249/David-Steindl-quieres-ser-feliz-se-agradecido

Nacido en Austria, el Hermano David Steindl-Rast, O.S.B.,  es uno de los miembros más antiguo en la comunidad del monasterio Benedictino de Mount Savior en el  estado de Nueva York.   Después de varios años participando de la  vida monástica el Hermano David, por pedido de su abad,  fue enviado a participar de los diálogos entre budistas y católicos. Junto a Thomas Merton, colaboró con  la renovación espiritual de la vida religiosa, lo hizo especialmente a través del Movimiento de “The House of Prayer”. El Hermano David es el autor de A Listening Heart, Gratefulness, y Belonging to the Universe, co- escrito con Fritjof Capra. En la actualidad el Hermano David concentra sus esfuerzos en  un maravilloso sitio web interactivo, www.gratefulness.org (Visita y enciende una vela.)  Henry Stark, un frecuente colaborador de Sacred Journey, entrevistó recientemente a el Hermano David acerca de uno de sus últimos libros,Music of Silence: A Sacred Journey through the Hours of the Day, co-escrito con  Sharon Lebell.

En la tradición monástica todos los días se desarrollan durante  ocho “horas” o servicios públicos de oración y  canto. “Vigilia”, las primeras horas  de la mañana en donde reina el  misterio y la oscuridad. “Laudes”, reconoce la llegada de la luz. “Prima” es el momento de tomar las labores del día. “Tercia” es un corto descanso a media mañana en donde las bendiciones espirituales proporcionan la energía para volver a despertar. “Sexta” está en el medio de todo, cuando el sol se encuentra en su apogeo y la vida está más agitada. Es el momento para enfocarse en la paz y ofrecer servicio a los demás. “Nona”, reconoce las sombras alargadas y el apagar de la jornada. “Vísperas”, celebra la iluminación de las lámparas a medida que  la oscuridad desciende. Se analizan,  reconcilian y reemplazan con serenidad las contradicciones de la jornada “Completas”, trae la finalización de la jornada. Esta última oración del día comienza así: “Una noche tranquila y final perfecto se nos concede…”   Así se dibuja  el círculo de cada día.

Encontrarse con los Ángeles de las Horas


Henry Stark para Sacred Journey: En “Music of Silence” usted explica cómo las horas monásticas nos permiten “salir de la hora del reloj en el que sólo nos limitamos a reaccionar”. ¿Cómo pueden las personas que son víctimas de la prisa y el bullicio de la vida cotidiana vivir en armonía con los ritmos naturales de la jornada?

Hermano David Steindl-Rast: Se comienza con darnos cuenta de las más obvias “estaciones” o aspectos de la jornada.  La mañana es un momento del día diferente al mediodía y al de la noche. Poco a poco, usted puede ir percibiendo  que hay algo especial y reconocible de la media mañana o la media tarde. Todo el mundo, no sólo los monjes, medimos de alguna manera el transcurso del día. Los monjes están especialmente en sintonía con el carácter sagrado de los diferentes momentos del día y de la noche, pero todos participamos de la experiencia. Antes que tuviéramos los relojes y las luces eléctricas que transforman la noche como si fuera de día, vivíamos de esa manera. Pero ahora todo se divide de acuerdo a la hora del reloj. Muchas personas encuentran que es bueno volver a ese ritmo natural del día para su alimento espiritual.

Lo último que hago al acostarme antes de ir a dormir es reflexionar: ¿Qué servicio realice hoy? ¿Cuáles fueron las cosas buenas que he hecho hoy? Esto me tranquiliza y me motiva porque sé que es lo que me permite medir el éxito o fracaso de cada día.

Eso es genial. Usted puede hacer lo mismo por la mañana. Puede hacer una pausa por un momento, incluso antes de abrir los ojos y preguntarse: ¿Qué servicios puedo ofrecer hoy? En algún momento durante su hora de almuerzo tome  un minuto y pregúntese: ¿Cómo lo estoy haciendo? Estas actividades sencillas nos permiten ir viviendo al ritmo del día. Vivir con intención resulta bastante natural. No es exótico.

Usted escribe: “La eternidad no es mucho, mucho tiempo. La eternidad es el opuesto del tiempo. No es tiempo.” ¿Cómo podemos liberarnos en un sentido práctico del tiempo cronológico para vivir en el tiempo eterno?

Lo que los místicos y escritores espirituales de las distintas tradiciones llaman la eternidad, no debe entenderse como un largo, largo tiempo. Esa es una creencia popular. Usted puede haber oído la historia de la pequeña ave que una vez cada mil años  llega a una montaña gigantesca,  le da  arañazos con su pico y luego se va volando. Cuando el ave ha desgastado toda la montaña por el rascado que realiza una sola vez cada mil años, habrá pasado solo un segundo de eternidad. Esta es una historia interesante, pero que no dice nada acerca de la eternidad. Simplemente describe lo que es un largo, largo tiempo. El punto de la eternidad es que nosotros como seres humanos llegamos  o salimos hacia  una dimensión que trasciende el tiempo. Pasado y futuro son elementos del tiempo, pero AHORA, el presente, es intangible y realmente existe fuera del tiempo.

¿Estamos demasiado obsesionados con el tiempo cronológico?

Yo mismo estoy obsesionado con llegar a tiempo y no esperar demasiado tiempo en las líneas, pero mi punto no es que estamos obsesionados, es que estamos en peligro de ser prisioneros del tiempo. Nos aferramos al pasado porque no queremos dejarlo ir. Nos enfocamos  en el futuro y no estamos realmente presentes en el AHORA. La verdadera felicidad consiste en estar aquí. Debemos atesorar el  pasado y mirar hacia el futuro, pero por sobre todo, centrarnos en el AHORA. Extrañamente, esto nos libera del tiempo.

Es difícil vivir en el AHORA. Me he dado cuenta que cuanto mayor edad tenemos  nos encontramos mas  tentados a vivir en el pasado, ya que este se ha extendido más tiempo que el futuro.

Uno de mis antiguos profesores de la Universidad  de Cornell que se encuentra en sus  90, ayer me dijo que recientemente ha descubierto la meditación. Dice que cuando medita se encuentra  viviendo completamente en el presente.  En  meditación podemos liberarnos de la percepción del tiempo. En los momentos cumbres, cuando nos entregamos plenamente a aquello que estamos haciendo, el tiempo pareciera detenerse.

Todos los ejemplos tienen que ver con salir de uno mismo. Tan pronto como salgo de mí mismo y me inserto en el momento, ¿a quién le importa el tiempo?

¿Y adónde “llegas” cuando sales de ti mismo? Estás en tu verdadero ser. Tu verdadero ser,  aquel que está en comunión con Dios y pertenece a Dios. Recuerdo cuando  uno de mis  maestros Zen  dijo  “Sólo,  es la mejor palabra en el idioma inglés. Sólo  haz lo que estás haciendo y lo habrás hecho.” Creo que en nuestros mejores momentos todos hemos vivido esta experiencia. Debemos recordarnos a nosotros mismos: ¿Cuál fue aquel  momento en que el tiempo se detuvo? Donde me perdí  y me encontré.

En las primeras horas  del día cuando se distribuye el trabajo entre los monjes usted escribe  “saborear de nuestro trabajo a medida que lo vamos realizando. Necesitamos resistir nuestra tendencia a lanzarnos sobre  las cosas y  hacer precipitadamente  nuestras actividades.” ¿Qué consejo le daría a un trabajador de una línea de producción para que haga que su trabajo sea significativo?

En primer lugar tenemos que poner esto en contexto. Hay varios tipos de trabajo que no son humanos. Ser una pieza de trabajo en la cinta transportadora no es humano y no debería existir. Tenemos que encontrar otras maneras de hacer frente a esas tareas. Pero a quien tiene un  trabajo en serie le diría, “Este trabajo que realiza que le permite ganarse la vida debe ser complementado con un trabajo que le permita ver  el proceso completo, del principio al fin. Aunque sea una tarea de jardinería, o hacer una cometa para su hijo, o tejer un suéter para su nieto, o tallando algo que  disfrute al hacerlo. “Tratar de poner en nuestro trabajo profesional aquello que permite redimirlo de la mejor manera posible.  En una famosa película japonesa, una joven muestra a un anciano un conejo mecánico que salta sobre la mesa. Le cuenta que ella hace estos conejos para ganarse la vida y que mientras trabaja piensa en todos los bebés que van a utilizar y disfrutar de estos conejitos. Alguien que trabaja en una línea de montaje podría bendecir a cada pieza o producto que pasa entre sus manos. La bendición es una realidad muy concreta. La palabra “bendición” en inglés está relacionada con la palabra “sangre”.  La bendición es como un torrente sanguíneo espiritual que fluye a través del universo. Cuando bendecimos algo regresamos a la fuente lo que hemos recibido de ella. Sabemos que recibimos la vida y el aliento de una fuente que está más allá de nosotros. No lo hemos comprado ni ganado. Hemos sido puestos aquí  y nuestra  vida proviene de una fuente misteriosa, a la que podemos volver. Como la sangre que sale del corazón y regresa a el. La  sangre fluye  y si nos sintonizamos en este  torrente sanguíneo de bendiciones  el mundo revive. De la misma manera si se corta la corriente sanguínea o se  fuga la savia de un árbol, la vida se marchita.

Incluso aunque no seamos conscientes de ello, ¿usted cree que todos recibimos bendiciones de Dios?

Los dones o bendiciones de la vida están siempre allí, pero si no somos conscientes de ellos, no les podemos sacar provecho. Es ahí  donde entra en juego la gratitud. La gratitud nos permite tomar conciencia de los dones recibidos y esto nos genera felicidad. El dar las cosas por sentado no provoca felicidad.  La gratitud es la llave de la felicidad. La práctica de la gratitud es el centro de mi vida espiritual. Es por eso que estoy trabajando en un sitio web que se llama http://www.gratefulness.org. Es un sitio interactivo que busca ayudar a las personas a descubrir y cultivar la gratitud, y realizar cambios en  la sociedad. Hay varias maneras de hacerlo. Tenemos una nueva función que permite encender una vela en el ciberespacio. No es un truco, pero es un ritual del siglo XXI. Al hacer clic en el pabilo se enciende la vela, esta mantiene su luz durante veinticuatro horas volviéndose cada vez  más pequeña a medida de que se quema. Puedes enviarles un mensaje a aquella o aquellas personas contándoles que has encendido una vela para ellos.  En  nuestro tiempo estamos muy escasos de rituales y esto proporciona un ritual de agradecimiento que puedes hacer  desde donde estés. Los rituales son muy importantes para los seres humanos, nos mantienen vivos.

¿Cómo nos  mantienen vivos los rituales?

Los rituales nos hacen conscientes. Cada ritual – graduaciones, funerales, bodas, tiene algo que ver con el agradecimiento. La Misa o Eucaristía en la tradición católica, literalmente, significa “acción de gracias.” En la tradición hindú una puja, o sacrificio, es un agradecido reconocimiento a un regalo. La ofrenda de los primeros frutos de la cosecha es un ritual. Elevas una parte de lo que has recibido a la fuente de la cual proviene. Esta es una expresión de agradecimiento.

¿Cómo podemos incorporar momentos de oración a lo largo de nuestros días? Usted escribe sobre la creación de un “monasterio portátil” que lo acompaña en sus frecuentes viajes.

Tengo un rosario que el mover sus cuentas me permite estar más consciente. Los budistas y muchas otras tradiciones también tienen cuentas. Cualquiera oración o mantra que utilices a medida que lo realizas se va  transformando de una manera positiva en algo  automático o habitual. Puede servir para el mismo propósito el tener una tarjeta o imagen que miremos  a menudo.  Mucha gente pone en su escritorio alguna o algunas  fotos de sus seres queridos. Estos rituales nos recuerdan quienes y cuáles son las cosas  que realmente importan.

Usted escribe: “La oración no es estar haciendo pedidos y esperar que se cumplan. La oración permite estar en sintonía con la vida del mundo, el amor, la fuerza que mueve al sol, a la luna y las estrellas.” Cuando las cosas van bien en mi vida me identifico con esas palabras. Pero, ¿cómo puedo entender esto cuando me enfrento a un diagnóstico médico devastador o en una depresión profunda?

Cuando recibimos noticias devastadoras o nos encontramos en una profunda depresión no es el momento indicado para comenzar a tener la experiencia de  sintonizarse a través de la oración. En cambio, si comienzas la práctica ahora, incluso en  tiempos difíciles será relativamente fácil poder realizarlo.  Si usted vive con gratitud reconociendo todo lo recibido, el poder tener una taza de té o una silla cómoda o una buena conversación, cuando pasa algo difícil, esto no va a ser la primera vez que te despiertas. Noventa y nueve por ciento de las veces tenemos la oportunidad de estar agradecidos por algo. Simplemente no nos damos cuenta. Transcurrimos adormecidos nuestros días.  

Una vez tuve cirugía por un tumor en la mandíbula y como cualquiera no quería tenerla, esa  experiencia me despertó todo tipo de sensaciones y una toma de conciencia.

En el momento no habrías pensado que un tumor era algo para  estar agradecido y no lo es. De lo que hay que estar agradecidos es de la oportunidad que esta situación nos brinda de aprender algo nuevo. Yo sufro mucho de depresión, así que sé cómo se siente no poder estar agradecidos por la depresión. Difícilmente se puede hacer nada, pero si usted tiene un entrenamiento  espiritual por lo menos puede pensar, bueno, esta es una oportunidad para aprender a tener más paciencia. Con la confianza de  que esto también pasará.

Así que, ¿es mejor empezar e introducir el hábito de la gratitud cuando estamos en un buen momento?

No sólo es mejor, sino  que es absolutamente necesario que sea así. No hay otro momento para empezar. Usted encontrará que incluso sus peores momentos son momentos creativos. Y la creatividad y vitalidad es lo que estamos buscando.

Durante la hora monástica llamada Nona, en la última parte del día, usted escribe que oran diariamente por una muerte santa y pacífica. Pero si usted ora por una muerte en paz, ¿cómo conciliar esto con su comentario anterior de que la oración no es el envío de órdenes a cumplir?

“Danos hoy nuestro pan de cada día”, es la oración más típica, que muchas personas rezan todos los días. ¿Eso quiere decir que si no le pedimos a Dios, El  no nos lo concederá? Sería un error orar por una buena muerte a modo de  orden. Eso sería un concepto equivocado. Cuando oramos de este modo, nos abrimos a recibir la bendición y provisión de Dios. Podemos confiar en el flujo continuo de sus bendiciones y sintonizarnos estando  agradecidos por ellas. Hay etapas en la fe y en las experiencias religiosas. Yo diría que cuando oramos haciendo un pedido  y una negociación estamos  atravesando una etapa. Mantenemos algunas expresiones de esta etapa, pero llegamos a interpretarlos de manera diferente.

Cuando usted ora por una santa muerte, ¿está rezando para que no padecer una enfermedad prolongada?

Espero y confío en que así sea, pero también pido que si tengo que a travesar una  enfermedad prolongada, sea capaz de hacer frente a lo que venga.  No podemos controlarlo.

Creo que si yo vivo una vida espiritual, entonces estaré preparado para lo que venga.

Ese es el punto. Si nos entrenamos para estar en el momento presente y estar en el presente con gratitud, cuando enfrentemos cualquier otro momento, incluso el de la muerte, estaré con esa actitud y será una  buena muerte.

Actualmente vive afuera de su monasterio. ¿Qué desafíos le genera a usted esto?

He viajado mucho, durante décadas me ocupe de a ir hacia afuera y esto ha hecho que pudiera dedicarle  relativamente poco tiempo a estar adentro. Mi abad pensó que esta  es una buena oportunidad para mí de estar en una ermita.  Me siento un poco separado de mi comunidad, pero a veces resulta más fácil estar conectados interiormente a ellos  que compartiendo la vida diaria. Por lo tanto, tiene sus ventajas y desventajas. Yo estoy muy agradecido, por la oportunidad que tengo  de hacer de esto lo mejor posible. Trabajar en este sitio web, que puedo hacer desde la ermita, me ofrece la combinación extraña de vivir en retiro y estar a la vez en contacto con miles de personas.

¿Hay una última reflexión que quisiera compartir con los lectores de Viaje Sagrado?

Viaje Sagrado sugiere estar en un camino. Si debo mencionar, el camino particular que estamos transitando, sería el camino de la gratitud. La gratitud esta en el corazón de todas las tradiciones religiosas como también en todas aquellas personas que no se identifican con lo religioso. La gratitud es el corazón  de la espiritualidad.

Tomado de: http://www.gratefulness.org

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