Juan Pablo II

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En 1978, el Cardenal polaco Karol Wojtyla resultó elegido como el sucesor de San Pedro, y asumió como Sumo Pontífice adjudicándose el nombre de Juan Pablo I I. Su nombramiento fue una novedad, en principio, porque se rompió la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano, y porque tomó el mando de la Iglesia una persona con características poco habituales en los pontífices romanos: obrero, actor, dramaturgo, poeta, alpinista, etc. Fue el Papa que más viajó y también el que más convocatoria tuvo en cada visita.

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Apertura del Año Jubilar Teresiano

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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
AL  OBISPO DE ÁVILA CON MOTIVO DE LA APERTURA
DEL AÑO JUBILAR TERESIANO

Vaticano, 15 de octubre de 2014

A Monseñor Jesús García Burillo
Obispo de Ávila

Ávila

Querido Hermano:

El 28 de marzo de 1515 nació en Ávila una niña que con el tiempo sería conocida como santa Teresa de Jesús. Al acercarse el quinto centenario de su nacimiento, vuelvo la mirada a esa ciudad para dar gracias a Dios por el don de esta gran mujer y animar a los fieles de la querida diócesis abulense y a todos los españoles a conocer la historia de esa insigne fundadora, así como a leer sus libros, que, junto con sus hijas en los numerosos Carmelos esparcidos por el mundo, nos siguen diciendo quién y cómo fue la Madre Teresa y qué puede enseñarnos a los hombres y mujeres de hoy.

En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida y de su obra. Ella entendió su vida como camino de perfección por el que Dios conduce al hombre, morada tras morada, hasta Él y, al mismo tiempo, lo pone en marcha hacia los hombres. ¿Por qué caminos quiere llevarnos el Señor tras las huellas y de la mano de santa Teresa? Quisiera recordar cuatro que me hacen mucho bien: el camino de la alegría, de la oración, de la fraternidad y del propio tiempo.

Teresa de Jesús invita a sus monjas a «andar alegres sirviendo» (Camino 18,5). La verdadera santidad es alegría, porque “un santo triste es un triste santo”. Los santos, antes que héroes esforzados, son fruto de la gracia de Dios a los hombres. Cada santo nos manifiesta un rasgo del multiforme rostro de Dios. En santa Teresa contemplamos al Dios que, siendo «soberana Majestad, eterna Sabiduría» (Poesía 2), se revela cercano y compañero, que tiene sus delicias en conversar con los hombres: Dios se alegra con nosotros. Y, de sentir su amor, le nacía a la Santa una alegría contagiosa que no podía disimular y que transmitía a su alrededor. Esta alegría es un camino que hay que andar toda la vida. No es instantánea, superficial, bullanguera. Hay que procurarla ya «a los principios» (Vida 13,1). Expresa el gozo interior del alma, es humilde y «modesta» (cf. Fundaciones 12,1). No se alcanza por el atajo fácil que evita la renuncia, el sufrimiento o la cruz, sino que se encuentra padeciendo trabajos y dolores (cf. Vida 6,2; 30,8), mirando al Crucificado y buscando al Resucitado (cf. Camino 26,4). De ahí que la alegría de santa Teresa no sea egoísta ni autorreferencial. Como la del cielo, consiste en «alegrarse que se alegren todos» (Camino 30,5), poniéndose al servicio de los demás con amor desinteresado. Al igual que a uno de sus monasterios en dificultades, la Santa nos dice también hoy a nosotros, especialmente a los jóvenes: «¡No dejen de andar alegres!» (Carta 284,4). ¡El Evangelio no es una bolsa de plomo que se arrastra pesadamente, sino una fuente de gozo que llena de Dios el corazón y lo impulsa a servir a los hermanos!

La Santa transitó también el camino de la oración, que definió bellamente como un «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama» (Vida 8,5). Cuando los tiempos son “recios”, son necesarios «amigos fuertes de Dios» para sostener a los flojos (Vida 15,5). Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en una burbuja, ni de aislarse, sino de avanzar en una amistad que tanto más crece cuanto más se trata al Señor, «amigo verdadero» y «compañero» fiel de viaje, con quien «todo se puede sufrir», pues siempre «ayuda, da esfuerzo y nunca falta» (Vida 22,6). Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho» (Moradas IV,1,7), en volver los ojos para mirar a quien no deja de mirarnos amorosamente y sufrirnos pacientemente (cf. Camino 26,3-4). Por muchos caminos puede Dios conducir las almas hacia sí, pero la oración es el «camino seguro» (Vida 21,5). Dejarla es perderse (cf. Vida 19,6). Estos consejos de la Santa son de perenne actualidad. ¡Vayan adelante, pues, por el camino de la oración, con determinación, sin detenerse, hasta el fin! Esto vale singularmente para todos los miembros de la vida consagrada. En una cultura de lo provisorio, vivan la fidelidad del «para siempre, siempre, siempre» (Vida 1,5); en un mundo sin esperanza, muestren la fecundidad de un «corazón enamorado» (Poesía 5); y en una sociedad con tantos ídolos, sean testigos de que «sólo Dios basta» (Poesía 9).

Este camino no podemos hacerlo solos, sino juntos. Para la santa reformadora la senda de la oración discurre por la vía de la fraternidad en el seno de la Iglesia madre. Ésta fue su respuesta providencial, nacida de la inspiración divina y de su intuición femenina, a los problemas de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo: fundar pequeñas comunidades de mujeres que, a imitación del “colegio apostólico”, siguieran a Cristo viviendo sencillamente el Evangelio y sosteniendo a toda la Iglesia con una vida hecha plegaria. «Para esto os juntó Él aquí, hermanas» (Camino 2,5) y tal fue la promesa: «que Cristo andaría con nosotras» (Vida 32,11). ¡Qué linda definición de la fraternidad en la Iglesia: andar juntos con Cristo como hermanos! Para ello no recomienda Teresa de Jesús muchas cosas, simplemente tres: amarse mucho unos a otros, desasirse de todo y verdadera humildad, que «aunque la digo a la postre es la base principal y las abraza todas» (Camino 4,4). ¡Cómo desearía, en estos tiempos, unas comunidades cristianas más fraternas donde se haga este camino: andar en la verdad de la humildad que nos libera de nosotros mismos para amar más y mejor a los demás, especialmente a los más pobres! ¡Nada hay más hermoso que vivir y morir como hijos de esta Iglesia madre!

Precisamente porque es madre de puertas abiertas, la Iglesia siempre está en camino hacia los hombres para llevarles aquel «agua viva» (cf. Jn 4,10) que riega el huerto de su corazón sediento. La santa escritora y maestra de oración fue al mismo tiempo fundadora y misionera por los caminos de España. Su experiencia mística no la separó del mundo ni de las preocupaciones de la gente. Al contrario, le dio nuevo impulso y coraje para la acción y los deberes de cada día, porque también «entre los pucheros anda el Señor» (Fundaciones 5,8). Ella vivió las dificultades de su tiempo –tan complicado– sin ceder a la tentación del lamento amargo, sino más bien aceptándolas en la fe como una oportunidad para dar un paso más en el camino. Y es que, «para hacer Dios grandes mercedes a quien de veras le sirve, siempre es tiempo» (Fundaciones 4,6). Hoy Teresa nos dice: Reza más para comprender bien lo que pasa a tu alrededor y así actuar mejor. La oración vence el pesimismo y genera buenas iniciativas (cf. Moradas VII,4,6). ¡Éste es el realismo teresiano, que exige obras en lugar de emociones, y amor en vez de ensueños, el realismo del amor humilde frente a un ascetismo afanoso! Algunas veces la Santa abrevia sus sabrosas cartas diciendo: «Estamos de camino» (Carta 469,7.9), como expresión de la urgencia por continuar hasta el fin con la tarea comenzada. Cuando arde el mundo, no se puede perder el tiempo en negocios de poca importancia. ¡Ojalá contagie a todos esta santa prisa por salir a recorrer los caminos de nuestro propio tiempo, con el Evangelio en la mano y el Espíritu en el corazón!

«¡Ya es tiempo de caminar!» (Ana de San Bartolomé, Últimas acciones de la vida de santa Teresa). Estas palabras de santa Teresa de Ávila a punto de morir son la síntesis de su vida y se convierten para nosotros, especialmente para la familia carmelitana, sus paisanos abulenses y todos los españoles, en una preciosa herencia a conservar y enriquecer.

Querido Hermano, con mi saludo cordial, a todos les digo: ¡Ya es tiempo de caminar, andando por los caminos de la alegría, de la oración, de la fraternidad, del tiempo vivido como gracia! Recorramos los caminos de la vida de la mano de santa Teresa. Sus huellas nos conducen siempre a Jesús.

Les pido, por favor, que recen por mí, pues lo necesito. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Fraternalmente,

Francisco

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2014/documents/papa-francesco_20141015_messaggio-500-teresa-avila.html

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Paloma Gómez Borrero: “Las enseñanzas de Santa Teresa tienen vigencia hoy”

La periodista, Paloma Gómez Borrero, que durante tres décadas fue corresponsal de COPE en el Vaticano, visita Peñaranda de Bracamonte donde ofrecerá un concierto-recital poético titulado «Una castellana vieja y recia de nombre Teresa»

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- COPE: ¿En qué va a consistir este espectáculo?
- PALOMA GÓMEZ BORRERO: Es un concierto recital. Yo me encargo de la parte de recitar seis poemas, contado por qué los he elegido, en el que pongo mucho cariño y admiración por Santa Teresa. Voy arropada por un gran pianista como es Antonio López, y una voz extraordinaria: la del barítono Luis Santana. Los tres hemos puesto, como digo mucho cariño.

- COPE: ¿Cómo surgió la idea de organizar este concierto?
- P.G.B.: Se le ocurrió a Luis Santana. Y me lo propuso y le dije que me lo ofrecía porque le tenía mucho cariño a Santa Teresa, porque yo no esto no lo he hecho en mi vida. Fuimos a casa del tenor, Pedro la Virgen, para que me escuchara. Hicimos la prueba, y el maestro me dijo adelante.

- COPE:Hablando de Santa Teresa, ¿Qué destacarías?
- P.G.B.: Es una mujer de hoy: luchadora, tenaz, que defendía a la mujer, que iba por el mundo llevando sí a Cristo. En aquella época era aún más difícil, donde era más complicada la vida de una mujer. Y, por supuesto, sus escritos son extraordinarios.

- COPE:¿Qué es lo va a suponer para los católicos de hoy y para toda la sociedad, la conmemoración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa?
- P.G.B.: Yo creo que conociendo la vida y los escritos de Santa Teresa de Jesús, nos pone un poco la conciencia en la mano para interrogarnos sobre qué hacemos, que mundo estamos construyendo. Yo creo que es un momento de pausa para escuchar la conciencia y el corazón.

- COPE:De todo lo que nos dejó Santa Teresa y lo que nos enseñó, ¿habría algo que podríamos traer a nuestros días?
- P.G.B.: Yo creo que hay muchas cosas que nos enseñó Santa Teresa hace cinco siglos. Y ejemplo, es como una filósofa agnóstica como Edith Stein, leyendo Las moradas no solo se convierte, sino que entra en el Carmelo y es mártil en el campo de exterminio de Auswitch. No digo que lleguemos a todo esto, ni mucho menos, pero sí que pensemos que Dios nos está viendo, que no tenemos que tener miedo, que sólo Dios basta, como decía Santa Teresa. Y en un mundo como esto lo que dijo Santa Tersa tiene vigencia hoy.

- COPE: ¿El Papa visitará Alba de Tormes?
- P.G.B.: La idea y el deseo del Santo Padre es venir al Ávila. El encargado de organizar los viajes del Papa, le piden, le insisten,… Todavía falta tiempo. Ya sólo con que venga a rendir homenaje, nos debemos sentir orgullosos todos los españoles.

- COPE:¿Qué recuerdos tienes de la visita del Papa Juan Pablo II a Alba de Tormes en 1982?
- P.G.B.: Recuerdo un hecho del que en cierto modo fui protagonista. Me escribió una chica de Alba pidiéndome que la capa de su hermano que se había muerto se la entregará al Papa tal y como lo había escrito cuando estaba muy enfermo. Nunca imaginé que podía entregar esa capa personalmente al Papa en el avión y cual fue mi alegría y sorpresa de ver a la Madre de ese chico que le había llamado el Papa para que le entregara la capa.

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El Hno. Lorenzo, hombre gentil y amable por Fr. Miguel Márquez

 

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PENSAMIENTOS  DEL HERMANO LORENZO PUNTO DE PARTIDA

Ese hombre de Dios que fue el Hno. Lorenzo te formula para comenzar una pregunta un tanto comprometedora: ¿Cómo puedes «contentarte con tan poco» mientras Dios quiere enriquecerte con su Presencia vivificadora…? Y él mismo se apresura a brindarte su solución…

· Dios tiene para darnos tesoros infinitos, y nosotros nos contentamos, a los más, con alguna práctica ritual o alguna que otra devocioncilla sensible que dura un momento… ¡Qué ciegos que somos!, pues con ello atamos las manos a Dios y ponemos coto a la abundancia de sus gracias. Pero si encuentra un alma rebosante de fe viva, derrama sobre ella gracias abundantes. Y es que Dios es muchas veces como un torrente retenido por la fuerza en contra de su curso normal, por ello, al encontrar una salida, se derrama impetuoso y desbordante.

· Debes descubrir bien pronto –además- que toda palabra que escuches o libro que leas te mostrarán un camino diferente para ir a Dios. Puede ser que, en lugar de ayudarte, te confundan y te ayuden muy poco para llegar al encuentro con Él. Te aconsejo que comiences por elegir mi camino: Por amor a Él, renuncia a todo lo que no sea Él. Y comienza a vivir sencillamente como si en todo el mundo no existieseis más que Él y tú.

Déjate amar, Fr. Miguel Márquez

 

 

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Días de silencio en Ávila, a final de julio  principios de agosto de este año, días de disponerse, receptividad, acoger, respirar hondo, sanear, dar con aquello que simplifica, que centra, que te hace respirar.

Adoptar la postura adecuada para cada situación.

Acogemos como nos invita el Espíritu a posicionarme, y lo noto cuando algo se serena, se dispone en mi.

Invitamos a respirar, acoger y soltar, para poder abrazar la vida.

Una de las palabras claves para nosotros, es lo que dijo Elías, el camino es superior a tus fuerzas, no juegues a poder, mira a ver en quién estás confiando, en quién se apoya tu camino, porque eso es lo que te va a hacer fuerte.

Isabel de la Trinidad nos va a hablar de este dejarle a Dios que asuma el protagonismo.

Tratamos de cuidar el silencio, vamos a comunicarnos de otra forma, desde el silencio, entrar en comunión, qué palabra nos dice el Señor al corazón.

Jesús también necesitó irse al desierto, y nos da como una enseñanza, necesitó irse a la montaña, mirarse en la mirada de Dios y verse a solas, y él era un hombre de relación, profundamente, pero cultiva mucho los espacios de silencio.

Tres palabras:

  • Aprender
  • Simplificar
  • Perseverar

 

Aprender de Dios, de la vida, de nosotros mismos.

Simplificar porque la vida requiere también ir a lo esencial, cómo centrar la vida, y no vivir dispersos. El problema no es que hagamos muchas cosas, sino unificar, simplificar, una actitud, una cosa que encontrar y en la que sentirte sostenido. Decía María Zambrano que había que encontrar una palabra, una palabra que tenemos cada uno o de una canción y que hemos de encontrar: simplificar, donde está la sabiduría. Despojarse de mucho artificio, centrando la vida a lo importante y esencial, camino largo de regreso a la simplicidad del corazón, y que no se nos vaya perdiendo la vida en alejarnos de donde está mi fuente y mi hogar, como nos dice Isabel de la Trinidad, volver al Hogar, detrás de lo que andamos toda la vida.

Perseverar, porque van a surgir mil dificultades, mil razones, mil excusas, para dejar lo que importa, así que perseverar, no rendirse, volver a empezar.

Le pedimos a Isabel de la Trinidad que nos cuente algo de su experiencia, que nos cuente algo que es importante y valioso, si el mundo supiese lo que es la experiencia de Dios no es comparable a otras alegrías.

Con motivo de Isabel de la Trinidad nos ponemos a la escucha de lo que Dios pueda hacer en nosotros.

Tenemos una carta de Isabel de la Trinidad a la Madre Germana, comunicándole algo que es clave que es esencial para ella, como principio y fundamento, de donde partimos, que nos recoge y habla.

Además nos apoyamos en tres textos bíblicos:

El diálogo con Nicodemo.

Con Pedro: ¿me amas?

La tempestad calmada

Por la tarde el texto del Hno Lorenzo.

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La primera idea, idea raíz con la que arrancamos es: “el nos amó primero”, de aquí parte nuestra vida, aquí despertamos, nos hacemos conscientes, y para ello recordamos los momentos en los que hemos sentido en que hemos vuelto a ser dado a luz, con las personas y momentos en que  otra vez Dios nos daba a luz, con una vida que nos daba como nueva, una vida agradecida, recordando que esto va a volver a pasar si nos dejamos.

Siempre que nos acercamos a Dios es como una experiencia de ser engendrado, gestado y dado a luz.

Isabel de la Trinidad va a sentir esta invitación, que su vida se deje regenerar, reengendrar y aceptarse dada a luz, con una vida entregada en la cual la cruz se hace presente porque no es posible nacer sin atravesar el no ser, el dejarse a sí mismo, dejar una vida que conocemos a una vida nueva.

Pues acogemos este texto de Isabel que se titula “Déjate amar”, la tarea de la vida, realmente lo que importa es déjate amar, acepta que Dios es un amor que se te quiere regalar, y pregúntate si te estás dejando, si estás aceptando.

Y a la vez recordamos el pasaje entre San Francisco de Asís y el Hermano León, en que el Hno León estaba triste, y Francisco sabía qué le pasaba, y le pregunta qué es la pureza del corazón, y responde el Hno León que la pureza del corazón es cumplir las cosas, el hacer las cosas bien, el sentirse satisfecho, cuando llega al final del día y ves que más o menos has hecho las cosas bien, y Francisco le dice que eso no es la pureza del corazón, eso es un cumplimiento de tí mismo, eso es quedarte en un nivel moral, pero la pureza de corazón es cuando una persona hace lo que puede, lo que sabe, reconoce sus errores, se da cuenta sus límites, acoge su vacío y deja que Dios venga a habitar sus vacíos, sus éxitos, sus fracasos y acepta… Esto lo va a decir Isabel con otras palabras, que también cuando uno está desanimado, se siente pobre, cuando se siente…, a veces, despreciable, o no se acepta a sí mismo, ¿cómo se hace eso de acoger que Dios no te quiere menos en ese momento? ¿cómo se hace también el despegarte de tu orgullo, de tu tristeza, y dejar que Dios venga a tu casa, cuando tu casa no la sientes arreglada lo suficiente, y sin embargo, hospedas a aquél que quiere venir?phoca_thumb_l_sor_isabel_de_la_trinidad 66

Déjate amar.

Vamos a partir de aquí.

Isabel vive en un contexto muy determinado, muy concreto, y transmite su experiencia de Dios, algo que es experiencial, y se nos invita a acoger no una idea sobre Dios, sino a entrar en la experiencia de Dios. Esto que hoy necesitamos urgentemente, necesitamos que nos hablen de Dios y lo anhelamos, que se nos hable de Dios, y lo pedimos, que haya una palabra sobre Dios que nos encienda el corazón, pero sobre todo necesitamos hacer experiencia. Necesitamos mucho maestros de la experiencia, mistagogos.

Isabel nos va a hablar del Dios que le habita dentro, del Dios que le recorre las entrañas, del Dios que se ha colado en su vida, y a nosotros nos seduce, porque queremos descubrir quien es el Dios que ha pasado por la historia, por la vida de algunos personajes, como por la vida de cualquier persona. Esto decía el hermano del Hno. Rafael, que decía que yo me enamoré del Dios de mi Hno. Rafael, del Dios que el vivía.

Nosotros queremos ser personas que no hablan de Dios, nos gustaría ser personas que no hablan de Dios, porque si es Dios se transparenta en la vida, porque si es Dios tiene que convertirse en algo que se transmite no con palabras necesariamente, también, pero las palabras siempre son muy torpes.

Isabel le dice a la Madre Germana que cuando ella esté en el Cielo, en ese inmenso hogar, quiere dejarle esta palabra, que es esencial.

Dice que el momento y la hora es grave y solemne, este momento es urgente. Esta idea tienen los místicos porque nos despiertan, porque nos dicen que el tiempo pasa, y nos lo dicen no para agobiarnos, sino para despertar. También Teresa de Jesús nos dice, eh, despertar!, al igual que los sabios y hombres de Dios. que nos despiertan a algo que es fundamental.

Isabel nos dice que sin excusas, sin poner reparos, hay que aceptar, hay que dar cabida a ese amor, sin poner obstáculos, esta es nuestra vocación. La vocación fundamental es dejarnos amar, más que elegir un estado de vida, más que ser de un carisma o de otro, más que elegir si me caso, si me…, más, lo profundo de nuestra vocación consiste en este dejarnos amar, esta es nuestra vocación.

Una vocación que se convierte como en un sacerdocio, que nosotros dejándonos amar nos convertimos en personas que ayudan a los demás a encontrar sus amores, su amor, sus amores dice Juan de la Cruz, pero que nuestra vida, cuando aceptamos esta vocación se convierte también en ayudar a cada persona a que encuentren cuál es su amor, cual es su casa, su hogar, su sitio, fundamentalmente este ser sacerdotes, servir a los demás para abrirles a la experiencia de aquello que les conduzca a casa. Por eso nosotros nos queremos abrir a este amor.

Ella dice, la vida del sacerdote como la de la carmelita, tiene una frase tan bonita, es como un Adviento que prepara la Encarnación de Dios en las almas, qué cosa tan bonita, que mi vida, al contacto con los demás pueda contribuir a que cada persona pueda vivir este regreso a la casa y a un dejarse amar, que esto es lo que hacía Jesús.

Hemos sido sellados y marcados, hay un sello en nosotros, que a veces queda cubierto por las preocupaciones de la vida, por el ajetreo, por las prisas, pero hay un sello que en algunos momentos vas a volver recordar, porque se aviva,  porque se hace otra vez ascua encendida. De tiempo en tiempo en la vida se te recuerda algo que es fundamental, que es una llamada a la vida.

Dice Santa Teresa que el algunos momentos suena el silbo del pastor, que vuelve otra vez a encender la centellica, que necesitamos otra vez que se encienda la centellica de este amor que centra la vida.

A cada uno este amor, este toque, esta vocación esencial, vocación esencial, más allá del trabajo que tienes, de que seas médico, o seas religioso, o seas lo que seas, vocación esencial, en cada uno asume una peculiaridad, que tiene que ver con tu propia persona, con aquello que eres, con tus capacidades, con tus incapacidades, con tu estilo, con la educación que has recibido, pero tiene que ver contigo, con tu persona, con tu peculiaridad.

Cuando uno va percibiendo cómo aquel amar te hace sentir que tu vida está llamada a ser fecunda de una forma particular, empieza uno a encontrar cierta paz, a encontrar la alegría de ser quien es, y a superar la comparación o la envidia.

Esta vocación para Isabel de la Trinidad es ser alabanza de gloria, dice ella, que mi vida sea una alabanza de tu gloria, para la gloria de Dios,  quiere ser alabanza, una canción, un canto, que mi vida se convierta en proclamar la grandeza de Dios en mi. Isabel descubre que esta es su vocación.

Y aquí viene la pregunta para nosotros, que nosotros también necesitamos ser alabanza, que en nuestra vida haya más canción, que mi vida desde la mañana hasta la noche se convierta en un agradecimiento, en una bendición, en una proclamación, y que se me note en la cara, en la vida, en todo lo que hago, que estoy agradecido, que estoy profundamente reconociendo que todo ha sido un regalo, y un don. Mi vida quiere danzar, quiere bailar.

Con la miseria y el pecado que están presentes en nuestra vida. Con miseria y con pecado él te ama así, dice Isabel. No tiene una condición que espere de nosotros que seamos impecables, no, nuestra vida está tejida de pecado y de miseria, y sin embargo, dejarse amar.

Lo dice ahora a continuación: permanecer en esa comunión de amor, dejándonos enraizar, vigilar que nuestra vida no se convierta en superficial si estamos despiertos para el amor, despiertos para qué.

Despertar para lo que significa amar en cada momento.

Cuando no estamos despiertos para el amor nos engancha la superficialidad, y necesitando vivir en la superficie de las cosas y satisfacernos con la superficie de las cosas.

Cuando estamos decaídos, cansados, cuando nos sentimos pobres, ser fiel en creer que el obra también en el corazón de ese decaimiento. Agradarle y agradecerle, fiel en creer que no actúa menos, más aún actúa especialmente, si no te quedas en tu orgullo, porque su amor es libre.

Aquí hay una idea muy bonita, ¿cuál es nuestra idea de Dios?, sujeto muchas veces a nuestra temperatura moral o al resultado de nuestras acciones en lugar de pensar que Dios es libre y no nos ama menos cuando nosotros nos sentimos más pobres o le hemos fallado, dice Isabel, su amor es libre y el quiere engrandecerse en ti incluso cuando tu te sientes así, por eso te dejarás amar, más que estos, dice el texto.

Dios quiere crear en ti cosas que son adorables, admirables, Dios quiere ser creador en ti, si tu le dejas, Dios quiere que tu seas canal de cosas importantes, y que van a nacer precisamente en la experiencia de tu pobreza…, si logras no quedarte atrapado en tus propias incapacidades, esta es una de las fronteras más difíciles de superar en la vida.

Nos quedamos en nuestro talento, en nuestros éxitos, en lo que producimos, pero no es fácil que aceptemos con gozo, con paciencia que Dios es capaz de producir en nuestra propia fragilidad.

Rendir homenaje a la simplicidad de Dios, dice Isabel, esto significa creer en el y significa engrandecerle a el. Ella habla con frecuencia de la simplicidad de Dios en nuestro corazón, permitirle a Dios ser el Dios que ama con simplicidad en nuestro corazón.

 

Termina Isabel con una especie de oración o de palabra que es de parte de Dios hacia nosotros:

“Soy yo quien vengo y te traigo la alegría que no conoces, soy yo quien quiero regalarte una alegría que tú no conoces, si tu me dejas, si tú aceptas, pues me ha posado y reposado en ti, ahora ámame, quiéreme y déjame”

Es una palabra que da vueltas sobre la misma idea, y que nosotros queremos acoger hoy, cada uno, cada una, la acogemos en este día, empezamos por aquí: déjate, podríamos solamente conjugar solamente la primera palabra, déjate, acepta, no te pelees con la vida, deja tus armas a un lado, confía en que hay alguien que te quiere regalar, vida, ¿sería posible esto? ¿una tregua?, ¿una tregua en nuestra pelea con la vida y aceptar que la vida tiene muchas realidades que son no fáciles, pero la vida también tiene mucho de tesoro, de perla preciosa, escondida, ya en tu jardín?, y de alguna forma esto viene a decir Isabel, ¿si supieras lo rica, lo afortunada  que eres, si supiéramos lo afortunado que somos?, ¿en este vaivén de la vida, en este ir y venir, en la búsqueda de algo que no sabemos que es?, porque todos quieren un poco de paz, un poco de alegría, y no quieres grandes cosas.

Al final los momentos de despertar en la vida son momentos que tienen que ver con el descubrimiento de algo muy simple que ya estaba ahí, y esto me basta.

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Un autor dice, hay veces que vas por la acera de la calle, y  vas distraído, pensando en lo que tienes que hacer, tienes tus preocupaciones, es un día como otro cualquiera y de repente no sabes porqué sucede que un viento fresco te llega dentro, y sientes internamente la convicción que todo está bien, de que no te hace falta nada, de que la vida es digna de ser agradecida, de repente ese día te sientes como nuevo, y en instante, en ese preciso instante das gracias por la vida, y sientes que no hace falta de seas otra persona, que siendo tu, la vida está llena de belleza. Dice, es sólo un instante, un instante, pero te sabe tan verdadero, es tan cierto, esos momentos en los que das gracias. Y vuelves a ser el mismo, sigues por la acera, vas camino por donde ibas y todo parece que sigue igual, y la gente si te mira a la cara eres el mismo de antes, pero nada es igual, has recibido el regalo de una lucecita pequeña, y los has recibido en muchos momentos de la vida, pero se te ha olvidado. Se enciende en ocasiones cuando rezamos y Señor quiere tocar tu alma y te dices: El Señor es  mi Pastor, nada me falta, y dices, nada me falta. Tú has experimentado muchas veces en tu vida que nada te falta, que no tienes que perseguir nada más allá, y no se te va a dar mañana, ni pasado mañana, ni dentro de tres años, sino que sientes, secretamente…, es como la voz del amado que te dice, si yo estoy contigo, si te he regalado ya todo lo que necesitas, si cuando llegues a mi descubrirás que lo más valioso ya lo tenías en tu casa, si no necesitas hacer piruetas, si no necesitas hacer malabares, ni convertirte en otro, en otra, no necesitas, si la gracia de este amor es que yo te quiero tal como eres, y que ¡déjame quererte!

Este es secreto que han descubierto los grandes hombres y mujeres, que se han topado con la alegría en su fragilidad, y experimentaban muy fuertemente su propia pobreza, no idealicemos a los místicos.

Idealizamos a los místicos sin darnos cuenta que su tierra, su territorio, era un territorio cosido de dificultades, bueno, atravesado de dificultades. Ahí ellos lograron descubrir esta idea, el tesoro se encuentra ahí.

Vosotros y yo hemos recibido en algunas ocasiones en la vida regalos puntuales que nos hacen recordar esta maravilla y que tienen que ver con los guiños de Dios. Nosotros queremos recuperar esta idea que es la idea raíz de la vida de un creyente, de un cristiano: ¿quién es Dios para mi? ¿quién eres tu para mi, ahora?  ¿quién quieres ser para mi? y si yo te dejo ser aquello que quieres ser en mi.

A mi me gusta mucho suplicarle al Señor, y pedirle que en mi torpeza el vaya haciendo lo que el cree que es importante para mi, a pesar de mi, a pesar de mis juicios, de mis excusas, de mis miedos, pues claro que estamos llenos de miedos, llenos de excusas, llenos de una inteligencia que  nos hace pensar que es bueno y verdadero lo que luego descubrimos que no lo era. ¡Qué pequeñita es nuestra capacidad de comprensión!. Por eso necesitamos continuamente pedir luz.

Esta es la palabra de Isabel, una palabra aparentemente simple, no hemos dicho grandes cosas, hemos dicho algo que es muy sencillo, pero es el principio de todo, y para Isabel es su testamento.

La Madre Germana va a leer la carta después de que ella ha muerto, y le deja lo más importante, por favor déjate amar, no pierdas tiempo, no dilates demasiado tiempo el ponerte a tiro de este amor de Dios, mi actividad en el cielo será recordarte esto.

Viene a decir Isabel algo así, no se cómo lo haría, pero dice, en el cielo voy a dedicarme a recordarte que esto es lo principal. Esto viene a decir también Santa Teresita.

Entramos en este ambiente de oración, en que nosotros decimos a Jesús, dame tus ojos, dame tu mirada, dame tus sentir, dame tu entrar en ti…

 

TERESA DE ÁVILA / Teatre Talia / Valencia

El Teatre Talia acoge la obra titulada Teresa de Ávila de José María Rodríguez Méndez, un pequeño recorrido por la vida de Santa Teresa de Jesús. En esta obra el escritor muestra un profundo conocimiento de esta figura abulense exaltada a metas literarias y místicas insospechadas.

Basada en la vida de Teresa de Jesús y escrita por José María Rodríguez Méndez, la obra, construida en formato de oratorio dramático en cinco actos se nutre de textos escritos por la Santa, incluyendo sus más renombrados versos.

Este relato biográfico abarca desde la joven Teresa de 15 años hasta la ya anciana a las puertas de la muerte. Entre medias, asistimos a un recorrido histórico de la España del siglo XVI donde música, palabra y silencio evocan a esta figura abulense exaltada a metas literarias y místicas insospechadas.

A las puertas de la celebración del V centenario de su Nacimiento, la actriz Blanca Beneito da vida a la Santa dirigida por Enrique Belloch en una producción de Marben Media.